26 abril 2011

El origen de Cristobal Colón

Tras haber adquirido la semana pasada una preciosa moneda portuguesa de 200 escudos en cuproníquel en conmemoración del V Centenario me pareció muy interesante recordar la figura del Almirante.



Hay mucho escrito sobre sus viajes y su muerte (ver la wikipedia), pero tengo que reconocer que, tras leer una página web dedicada a su figura me surgieron muchos interrogantes sobre su origen, que siempre había tenido como genovés, sorprendiéndome mucho la idea de que fuera gallego y relacionado directamente con la familia noble de Soutomaior. Debo confesar que el conocer dicha tesis me llamó la atención por tocarme la vena nacionalista que muchos llevamos de la tierra propia; sin embargo, tras una lectura de forma más objetiva me parecieron unas explicaciones razonadas que, junto a considerarlo de ascendencia judía, hacen que la historia sea creíble. Os la paso a explicar en esta entrada en cuatro etapas tomando el diseño de la moneda como base.

Efigie de Colón


La aparición de Colón en tierras de Castilla comienza irremediablemente con su viaje desde Portugal en busca de una audiencia con los Reyes Católicos. Poco se sabe de su vida anterior; oficialmente estuvo desempeñando las labores familiares de lanero en Génova hasta que su interés por el mar lo llevó a Portugal al servicio de D. Juan II. Según indican los defensores galleguistas, y es algo que comparto; resulta bastante increíble que un simple comerciante, además de extranjero, fuera aceptado en la marina portuguesa sin más, una marina que guardaba celosamente sus secretos y técnicas y estaba considerada como la más prestigiosa; todos los descubrimientos y conquistas portuguesas de la época así lo demuestran.
La figura de un gallego de sangre nobiliaria parece encajar mejor para haber sido aceptado; extranjero pero con raíces y relaciones en la Corte Portuguesa eran una perfecta carta de presentación para una persona que llegó a ser considerada amiga del propio rey. 
Autor: Miguel Ángel
La identidad de este noble se achaca a Pedro Madruga, álter ego de Pedro Álvarez de Soutomaior.  La enorme importancia de esta familia entre la nobleza gallega los llevó a ser candidatos a la mitra de Santiago de Compostela en varias ocasiones, a capitanear las revueltas irmandiñas y la defensa de los derechos sucesorios de Juana la Beltraneja frente a  Isabel. Me resulta un poco curioso que, de ser la misma persona, no fuera reconocido por la reina Isabel durante la audiencia celebrada… pero ¿qué sucedería en realidad?

Cuando murió en 1506 sus restos se enterraron en Valladolid, curiosamente junto a los de Fernán Yáñez, que sería su padre. Tras ser llevados a Santo Domingo por deseo de su hijo, y posteriormente, en 1795 a Cuba, hoy se considera que se encuentran en Sevilla, aunque ni siquiera este dato es seguro.
Las tres embarcaciones 


Tras esperar ocho largos años a ser recibido, la reina se mostró convencida del proyecto presentado y accedió a financiar la empresa. El resto es historia conocida, parte desde Palos de la Frontera un 3 de agosto de 1492 con dos carabelas onubenses y una Nao construida, al parecer, en Pontevedra para llegar 5 semanas más tarde, el 12 de octubre de 1492 a las tierras del Nuevo Mundo. Tanto el lugar de partida como el origen de una parte de la marinería son bastante curiosos. Al parecer tanto Palos como el pueblo de Moguer eran señoríos de los Soutomaior y lugares en el que estaban a salvo de las inquinas de los Fonseca (familia enemiga y de gran importancia en Galicia, especialmente entre la nobleza eclesiástica de Santiago). 

Muchos de los marinos eran gallegos, especialmente los oficiales y los hermanos Pinzón, Yañez Pinzón, cuyo apellido paterno era idéntico al de Fernán Yáñez, padre de Pedro Álvarez; pudiendo ser perfectamente familiares. Este factor fue muy importante durante el regreso, al haber sido precisamente la costa gallega la primera alcanzada por Martín Yañez Pinzón, hito exitoso cuando el piloto y oficialidad conocían perfectamente unas aguas famosas por su bravura y en las que muchos barcos acaban abruptamente su viaje incluso hoy en día.

Firma

En relación con su firma críptica, se han intentado relacionar las cuatro anclas con los cuatro almirantazgos de sus antepasados (Alonso Jofre Tenorio, Paio Gómez Chariño, Alvar Páez de Soutomaior y Diego Furtado de Mendoza. Si además el acróstico


es leido de abajo a arriba y de izquierda a derecha puede interpretarse una genealogía correspondiente a: Xuárez-Sotomaior (bisabuelos) , Méndes-Alvarez-Sotomaior (abuelos) Yannes-Sotomaior (padre) y XP Xristobo Pedro, º (hijo de) FERnán EaNneS

El Nuevo Mundo


La toponimia empleada por el almirante numerosas pruebas de su origen gallego dado al estar muy relacionados con esta tierra; San Salvador y Concepción (patronos de Poio), Santiago (patrono de Galicia); Mar de Santo Tomé, Portosanto, Punta Lanzada, Punta aguda, Río Grande, Río Miño, Xallas (accidentes geográficos gallegos); Santa Catalina, San Miguel, San Nicolás y San Juan Bautista (patronos de los gremios artesanales más importantes de Pontevedra). Me pareció bastante curioso que, si bien pudo perfectamente emplear otros nombres sacados de la geografía castellana la realidad muestra que casi todos se concentran por la zona galaica.


No sé qué os parece a vosotros la idea de un origen gallego para Colón, a mí desde luego a la vista de la dificultad de esclarecer su origen me quedo conque sí que debía ser gallego, por aquello de haber emigrado a las Américas y no saber muy bien si sube o si baja.

Al que le interese más información le puedo recomendar estos enlaces bastante recientes:


A lo mejor Colón nació aquí [en Galicia]

Y por supuesto a Historias de la Historia para leer una magnífica entrada sobre aquellos "otros" que pudieron haber llegado como descubridores a América antes de el Almirante, entiéndase que el continente ya estaba más que poblado dende hacía bastante tiempo.

16 abril 2011

España y Portugal, la corona de Felipe II

Croquis de la batalla de Alcántara. Autor desconocido


Demonio del mediodía o Prudente, por toda Europa fue conocido y bajo su reinado el llamado Imperio español llegó a su máximo esplendor y extensión. En su sangre se mezclaban las principales dinastías, hijo de Carlos I e Isabel de Portugal, nieto por vía paterna de Juana I La Loca y Felipe I El Hermoso y por materna de Manuel I de Portugal y María de Aragón; hablamos, está ya claro, de Felipe II.

Un día como hoy, 16 de abril, tuvo lugar hace ya 430 años un hecho que cambió la Historia de la Península Ibérica durante casi 60 años. La casa de Avis portuguesa tuvo un problema sucesorio tras la muerte de D. Juan III, D. Sebastián I y D. Henrique I, nieto y hermano de D. Juan III, respectivamente, ostentaron el trono de forma intermitente entre ellos. La muerte del último rey de la casa de Avis en 1580, D. Henrique, que se había comenzado a ascender en la carrera eclesiástica para defender los intereses de la nación entre la curia, dominada por los españoles hasta el momento, sin descendencia; abrió las puertas a varios candidatos al trono portugués en competición directa con Felipe II (Ranuccio I Farnesio de Parma, Catalina de Braga, María de Habsburgo, Manuel Filiberto de Saboya, Juan I de Braga y D. Antonio Prior do Crato).

De todos ellos fue D. Antonio Prior do Crato el opositor más directo de Felipe II; llevaba un par de años reclamando su derecho al trono aunque de forma bastante infructuosa dado que los rumores le hacían hijo bastardo del infante D. Luis, aunque finalmente fue aclamado como tal en 1580 por el pueblo, a los pocos meses una invasión militar llevada a cabo por el rey español hizo valer sus derechos dinásticos por la fuerza. La victoria de Felipe II en la batalla de Alcántara forzó a D. Antonio a exiliarse a las Azores; tras tomar Lisboa y acallar oposiciones y revueltas a su candidatura, Felipe II convocó cortes en la ciudad de Tomar para coronarse Rey de Portugal.

Esta coronación contó con el apoyo de gran parte de la nobleza y clero, sin embargo el pueblo veía su figura como ponerse bajo el yugo español del que siempre habían renegado; Felipe II, en una inteligente maniobra los contentó decretando indultos generales a quienes hubieran apoyado a D. Antonio, además de establecer que se mantendría la individualidad de Portugal, con sus leyes, costumbres, cargos públicos, comercio colonial o el idioma; de una forma similar a lo que hoy sería la Commonwealth ejercida por la reina Isabel II del Reino Unido. 

Una de las disposiciones aprobadas en las Cortes de Tomar fue que Portugal mantendría sus armas y moneda, acuerdo que se cumplió a lo largo del reinado y de los posteriores hasta 1640; el escudo oficial de Portugal continuó invariablemente portando en campo de plata cinco escudetes en azur dispuestos en cruz con cinco quinas en plata puestas en sotuer, todo ello bordado de gules con siete castillos de oro; no sucedió así con el escudo que Felipe II tomaría como de la Casa de Austria y usaría en España y que fue dado a conocer por todo el orbe, en el que se añadieron las armas portuguesas en un escusón central superior. 









Acuñaciones portuguesas

Tostão de Felipe II (I de Portugal)
Felipe II acuñó únicamente en plata y oro en la ceca de Lisboa, manteniendo totalmente módulos, pesos y tipología seguida por los gobernantes anteriores. La leyenda suele ser del tipo “PHILIPPVS DEI GRACIE REX PORTVGALIE AL” o ligeras variantes que hoy nos permiten catalogar la moneda como perteneciente a él o a su hijo o su nieto; en un primer momento su nombre aparecería como PHILIPPVS I, indicando el nominal I de Portugal, que prontamente fue reducido a PHILIPPVS. Este último nombre fue empleado sin variaciones por sus sucesores, lo que ha dificultado sobremanera la asignación de una moneda a uno u otro reinado; aunque todas ellas son piezas bastante escasas y raras. 


Acuñaciones españolas
2 escudos de Felipe II, acuñado en 1507 en la ceca de Segovia. Subasta Caballero de Yndias de Áureo 2009.

En lo referente a moneda española, en esta entrada únicamente haremos un breve recorrido numismático  relacionado con el párrafo anterior. Las emisiones más abundantes las realizó en oro y plata también, famosas monedas como los escudos y los reales de a ocho son ampliamente famosos y conocidos; aunque cuartos, cuartillos, blancas, cornados, dineros y maravedís de cobre circulaban ampliamente por toda España en el día a día, tipológicamente son diferentes de las hechas en plata y oro. 

Dada la gran variedad de cecas que operaban durante Felipe II podrían distinguirse dos tipologías diferentes: las acuñadas en los territorios de la que fuera Corona de Aragón y las de Castilla y territorios de ultramar. Fueron las segundas las que portaban el escudo de armas del rey, unas veces toscamente representado y otras, bellamente detallado, con el mérito y reto que le supondría al grabador tener que incluir el complejo blasón de los Austrias. Desde su proclamación como único rey en la península habría que esperar unos ocho años para que el escusón de Portugal fuera incluido en las acuñaciones nobles realizadas en Segovia, primero con leyenda “HISPANIARVM REX” y, posteriormente con “ONNIVM REGNORVM REX”, toda una declaración de poderío.



Para finalizar, recordar que muy pocas veces se ha reconocido la importancia de la figura de este rey, en vida fue tremendamente celoso de su privacidad y muchos de sus documentos fueron mandados destruir a su muerte. Hoy en día , afortunadamente, existen intentos de estudiar la realidad histórica que se opone a la visión tradicional dada por los autores anglosajones de la época y que han pervivido hasta entonces (ejemplo sobre la mitología asociada a la Grande y Felicísima Armada (en inglés)). Desde este blog me he animado a elaborar una conmemoración de la fecha de unión de ambos reinos en una sóla Corona sobre una moneda de 2€ que espero os guste.



Licencia de Creative Commons
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11 abril 2011

Una pequeña famosa moneda: el ceitil

Una de las monedas más pobres que he descubierto ha merecido hacerse un lugar en mi colección, y a ella le quiero dedicar la entrada de hoy, al ceitil.



Como toda moneda medieval, tiene unos orígenes bastante inciertos, es indudable su acuñación en el reinado de D. Alfonso V El Africano, continuando ininterrumpidamente su emisión sin apenas modificaciones durante los reinados de D. Juan II, D. Manuel I, D. Juan III  y D. Sebastián I., muerto en 1578.  La mayor parte de los autores clásicos portugueses (Severim de Faria, Sousa y Viterbo) de los siglos XVI al XVIII establecieron el origen de los ceitis a tiempos de D. Juan I, abuelo del africano, basándose en una relación entre el nombre ceitil y la fecha de la conquista de la plaza de Ceuta (ver la magnífica entrada de Adolfo sobre la historia numismática de Ceuta), y denominando de esta forma a los reais pretos (reales prietos) acuñados por este rey. Esta idea perduró hasta gran parte de los años 60 del pasado siglo, pudiendo encontrar en los catálogos de Teixeira de Aragao y Ferraro Vaz incorrecciones entre estos tres tipos de piezas (reales prietos, medios reales prietos y los ceitis). Afortunadamente desde los 80 esta discusión está más que aclarada y los ceitis han sido claramente catalogados como piezas que aparecieron con Alfonso V y totalmente diferentes de los reais pretos de D. Juan I y meios reais pretos (medios reales prietos) de D. Eduardo I, aunque relacionadas.

Durante D. Alfonso V Portugal Portugal estaba posicionada como una potencia mundial de primer orden gracias a los esfuerzos y patrocinio de su tío Enrique El Navegante; las empresas de fortalecimiento de la Armada portuguesa, la población de las islas de las Azores y Cabo Verde y el afianzamiento de las expediciones y poblacionamientos llevados a cabo durante el pasado reinado mermaron las arcas de reino y aumentó lo que hoy sería llamada la deuda; en estas situaciones se cumple la Ley de Gresham y la moneda “mala” de cobre circula en gran cantidad mientras que las de plata y oro se guardan. Ante semejante panorama se intentó sobrevalorar las emisiones de vellón y cobre, duplicando el valor de los meios reais pretos a la par que se retiraban de circulación los reais pretos circulantes de los reinados anteriores y se reacuñaban en la forma de ceitis con un valor que equivaldría 1/5 del real blanco de vellón. Los precios tardaron en reajustarse a esta subida y se hizo imprescindible una moneda que ocupara el espacio dejado por el medio real prieto antes de duplicar su valor, el tajado de un ceitil en dos mitades sirvió para suplir esta carencia hasta que a finales de reinado el aumento de en los precios hizo desaparecer las cantidades inferiores a 1 ceitil. En 1485, con D. Juan II, el ceitil sufriría una devaluación a 1/6 del real blanco de vellón, valor que mantendría desde entonces sin apenas variaciones hasta el final de su existencia.

Si hay un detalle que me parece curioso, es la gran constancia en el diseño a lo largo de su circulación, estamos hablando de unos 130 años acuñándose sin apenas variaciones en su diseño; en su anverso aparece invariablemente representado un castillo de tres torres, amurallado y rodeado por el mar mientras que en el reverso están representadas las armas nacionales, consistentes en un escudo portando los escudetes con las cinco quinas; ambas caras, anverso y reverso, se encuentran circuncidadas con una leyenda que, con casi infinitas variantes, hace referencia al nombre del rey y sus territorios. Si algún lector quisiera indicarme una moneda que mantuviera su tipología invariable durante tantos años agradecería que me la diera a conocer, Adolfo, quien amablemente ha realizado una revisión de este artículo antes de su publicación para su mejora, cita varias piezas clásicas como los buhos de Athenea, los tetradracmas de Alejandro Magno y, más recientes, los Excelentes de los RRCC.

El coleccionismo de los ceitis, y por extensión, de la numismática portuguesa no está muy extendido fuera de las propias fronteras del país vecino, encontrar razones para este fenómeno daría para un buen debate, pero en lo referente a los ceitis seguramente sea debido a sus propias características: al ser de tan poco valor circularon durante mucho tiempo y reinados y su desgaste es tanto que la identificación es, en ocasiones, dificultosa, y si a esto unimos la enorme profusión de variantes debido a sus grandes tiradas acuñadas a martillo tenemos que de entre unas 13000 monedas estudiadas por el máximo investigador de ceitis, Francisco Magro ,no han resultado ser dos iguales más que en una ocasión.

A pesar del escaso placer por los ceitis existen colecciones portuguesas privadas muy completas que pueden ser vistas en los siguientes enlaces: Colección Joao Silva, Colección Luis Nóbrega, Colección José Silva; la curiosa mezcla de un diseño base invariante y la gran profusión de detalles y variantes en las murallas, torres, olas, torreones, escudos y demás elementos presentes ha dado lugar a una clasificación muy estandarizada de los ceitis que podemos ver y estudiar en esas páginas. Como modelo para entender la clasificación, estandarizada gracias al trabajo de Francisco Magro en su obra Libro de Ceitis portugueses, os enseño uno de mis ejemplares más apreciados y catalogado como raro.



Ceitil de D.Alfonso V 6.1.12; BC+


En primer lugar nos fijamos en el tipo de escudo, en este caso se clasifica como perteneciente al tipo 4 por su tipo de punta; las 4 cruces de Malta que lo bordean nos permiten clasificarlo como de D. Alfonso V, impresión que se confirma por la presencia de una P en el campo del anverso, correspondiente a la ceca de Porto. Una visual al castillo nos permite apuntar detalles identificativos del tipo 6, que unidos al tipo de muralla, torres y escudo lo introducen en el subtipo 6.1. Aunque en este caso pudimos afinar aún más en muchas ocasiones debemos conformarnos con tipo y subtipo simplemente; finalmente, gracias a la forma de las olas, la letra P y el tamaño de la moneda se ha identificado como un ceitil de D. Alfonso V 6.1.12, siendo imposible, al menos para mí, distinguir una leyenda clara.

Siempre me gustó conocer las equivalencias de la época comparada con la actual, existe constancia de que en 1536 un arratel de carne (unos 459g) costaba de 16 a 18 ceitis, lo que al cambio supone que 1 ceitil serían unos 10cts de euro. Esta equivalencia realizada a grosso modo debe complementarse con la idea de que el campesinado portugués no solía manejar moneda de mucho más valor en su día a día y no tiene en cuenta las posible inflaciones y deflaciones en el poder adquisitivo. Lo que sí está claro es que era una moneda de pobre, y aún así  protagonizó buena parte de la época de los Descubrimientos, siendo la moneda de facto empleada en el comercio internacional con las colonias y territorios descubiertos, tanto fue así que Colón en su viaje de 1492 transportó un cargamento de ceitis con el que poder comerciar tranquilamente con los pueblos que encontrase, toda una hazaña para tan pequeña moneda.


Quiero reiterar mi agradecimiento a la gran ayuda que ha realizado Adolfo con la corrección de esta entrada, que ha buscado ser un complemento a su repaso sobre las emisiones realizadas durante la historia de Ceuta, centrándome en una única moneda que, aunque empezó guardando relación con la ciudad africana protagonizó por sí misma la historia de un país.

04 abril 2011

El dinero de las seis líneas

Fernando III El Santo, heredero a la corona leonesa, recibió de una manera fortuita los territorios castellanos, a la muerte de su primo Enrique I en 1217, territorios que aumentó al morir su padre Alfonso IX en 1230. No sería hasta el reinado de Alfonso X El Sabio cuando por primera vez en la Historia puede hablarse de una unión definitiva y estable de ambas coronas.





El reinado de Alfonso X, aunque lleno de crisis y quiebras monetarias, llevó asociada una unificación de las leyes y Cortes, fue en este reinado cuando el castellano fue declarado lengua oficial del reino, en detrimento de otros lenguajes como el gallego, euskera o asturleonés. Existen numerosas teorías sobre las posibles razones de esta elección, siendo las más probables las que hacen referencia a su mayor extensión hablada respecto a las otras y a los intentos de los intelectuales del momento a apartarse del latín, idioma empleado por los estamentos eclesiásticos. Con un rey amante de las ciencias, letras y cultura, no es de extrañar que promoviera éstas en su reino y participara como autor en varias obras, “Cantigas de Santa María”, un conjunto de cuatrocientas veintisiete composiciones escritas en gallego y en honor a la Virgen María, suele atribuirse íntegramente al rey, lo que denota que, aunque había declarado el castellano como lengua oficial no presentaba empacho en utilizar otros idiomas.

Económicamente realizó varios intentos de sanear la moneda, y es precisamente una acuñación suya, una pobre moneda que muchas veces pasa por nuestras colecciones sin prestarle la merecida atención, la que introdujo dos novedades revolucionarias para la época. Me refiero a los dineros, monedas muy utilizadas a lo largo de toda Europa y reinados, cuyo antecedente directo fueron los denarios romanos: denier, denaro, denjé, dines, denut, menut son varias de las maneras en que se denominaron estas piezas a lo largo del continente europeo. Los acuñados al principio por Alfonso X no presentan ninguna marca de ceca y eran muy ricos en plata y con valor de cuarto de maravedí; con el paso de los años las arcas fueron mermando sus capacidades con las costosas campañas con Portugal y en la política europea para conseguir intitularse Rey de los Romanos, sucediendo una constante devaluación de la moneda; una segunda serie fue acuñada, idéntica en diseño a la primera pero fabricada en un vellón muy pobre, casi cobre, que levantó las iras del pueblo. Desde su reinado el valor del dinero fue decayendo continuamente hasta perderlo prácticamente.

Dinero de las seis líneas de vellón de Alfonso X, ceca "venera" de A Coruña
en primer cuartel, roeles en segundo y cuarto cuarteles. 


Por su bajo valor intrínseco, es una moneda que los coleccionistas dicen que “ha comprado mucho pan”, frase que me encanta por la fuerza que tiene, tenemos la suerte de tener en la mano una moneda de una época que en su día a día era necesitada, circulaba por manos del pueblo y era causa de alegrías y disgustos, como hoy! Y el famoso dinero de las seis líneas de Alfonso X es una moneda cuyo anverso presenta, por primera vez, una importante leyenda totalmente epigráfica que proclamaba claramente: “ALF ONSVS REXCAS TELLEE TLEGIO NIS” (Alfonso, rey de Castilla y León), con un reverso en donde aparecía representado por primera vez el típico escudo de Castilla y León que hoy en día, tras más de 700 años y con poquísimas variaciones, sigue siendo empleado: contracuartelado con primer y cuarto cuarteles un castillo almenado de tres torres almenado. El segundo y tercer cuarteles: un león pasante y linguado.

 1/4 de maravedí de Alfonso X de plata, ceca "S" de Sevilla; nótese la 
disposición rampante de los leones. http://maravedis.net


El cambio de leones pasantes al famoso rampante actual fue una forma de aprovechar correctamente el espacio en la moneda; aunque se conocen leones rampantes de tiempos de Fernando II y Alfonso IX, bisabuelo y abuelo de Alfonso X, respectivamente, en las monedas no aparecieron así dispuestos hasta este reinado, coexistiendo ambos durante bastantes años; toda una revolución heráldica que más tarde se remataría con la coronación de los leones y hasta hoy, aniversario de la muerte de este gran Rey…


Arribada de Cristóbal Colón a tierras americanas portando el escudo
de armas del Reino de Castilla y León. 

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