25 julio 2011

La moneda de la Traslatio del Apóstol Santiago

Hoy 25 de julio, con motivo de la celebración de las fiestas de Santiago Apóstol, me parece el día ideal para presentar una de las monedas con más carga compostelana que conozco:




Encontrada por el profesor Carro Otero de la USC (Universidad de Santiago de Compostela) en 1985 durante unas excavaciones en Adro Vello (O Grove, Pontevedra). Es un ejemplar único que hoy se puede ver en el Museo de las Peregrinaciones (Santiago de Compostela), aunque existe una reproducción de la misma moneda expuesta en el Museo Massó (Bueu, Pontevedra).

Panel informativo del yacimiento arqueológico de Adro Vello (Pontevedra)
Data del reinado de Fernando II (1157-1188), los análisis metalográficos arrojan un contenido en plata del 40%, una meaja de vellón muy rico, para una moneda que fue la primera en representar la leyenda de la Traslatio del Apóstol. Fernando II fue un gran impulsor de la construcción de la Catedral y otorgó a la ceca compostelana enormes exenciones y privilegios a la hora de acuñar su propia moneda:

1157-1171: Se reitera el derecho del rey a percibir la mitad de las ganancias de la ceca, de una forma similar a la que su padre Alfonso VII estableciera.
1171-1182: Fernando II renunció a los ingresos por la actividad de la ceca de Santiago
1182-1188: Recupera los derechos del periodo anterior. 

Era una época dorada para el obispado de la ciudad de Santiago, respetada por todos los Reyes de la cristiandad, influyente entre los más poderosos y destino de toda Europa. No es de extrañar que fuera entonces cuando se decidió la labra de esta meaja aprovechando el privilegio ancestral de poder emitir tipología propia. Se acuñó así esta pequeña moneda de 13mm y 0.27g de peso en la que en el anverso se mantiene el tradicional león mirando a derechas, acimado por una cruz con vástago y leyenda +FERNANDVSREX. Fue en el reverso donde se incluyó toda la carga apostólica, representando una embarcación que transporta el cuerpo del Apóstol y a sus dos discípulos Atanasio y Teodoro (primer y segundo Epíscopos de Zaragoza, respectivamente), por encima, la leyenda SIA-COBI.
 
Llama mucho la atención de la elección del hulk como la embarcación a representar, lo que se explica por el gran número de peregrinos normandos a lo largo del camino y que llevaban consigo monedas propias en las que aparecía esta embarcación. La persona que abrió los cuños de esta moneda lo tuvo bastante fácil para copiar el diseño. Recordemos además que hasta bien entrado el siglo XI el grueso de los viajes mercantiles se realizaban por vía marítima para evitar las inseguras rutas terrestres. Si nos acercáramos a cualquier puerto gallego de la época, encontraríamos una gran variedad de barcos provinientes de toda la Europa medieval, entre ellos encontraríamos sin dudar la llamativa línea de los hulks. Aún más, Fernando II autorizaría en 1168 al obispado compostelano a construir un puerto internacional en Noia, próximo a Santiago de Compostela, lo que desmuestra la importancia mundial que tenía la ciudad.

Representación del hulk en el sello de la ciudad de Paris datado en 1200; se observa un diseño muy similar al que aparece en nuestra moneda de la Traslatio.

Cuenta la tradición que tras haber sido decapitado en Jerusalen en el año 44, sus discípulos recogieron cuerpo y cabeza y partieron rumbo indefinido desde el puerto de Jaffa con destino a Hispania. La elección de este destino remoto fue por haber estado ya aquí en un anterior viaje para predicar la fe de Jesucristo y en el que convirtiera a solamente ocho personas. Cuando la embarcación llegó, lo hizo en la Ría de Arousa, subiendo por el río Ulla hasta detenerse cerca de Iria Flavia, allí desembarcaron y al depositar el cuerpo del Apóstol en una roca, ésta se fundió formando un sarcófago. Por aquel entonces todo ese territorio era de la Reina Lupa y ante ella se dirigieron para pedirle permiso y un carro de bueyes para poder llevar a su Maestro a un lugar en el que poder enterrarlo. La Reina los envió a un monte a por ellos, encontrando allí un dragón; gracias al poder de la Cruz fueron capaces de derrotar al animal y amansar a todos los toros salvajes que allí se encontraban. La Reina Lupa, maravillada del milagro, se convirtió inmediatamente al Cristianismo y les permitió enterrar a Santiago allí donde quisiesen. Fue el carro sin rumbo fijo, hasta llegar a un lugar en el que se pusieron a escarbar, lugar del que brotó una fuente de agua y hoy se cree que es la que hay en la Calle del Franco (Santiago de Compostela). Poco más adelante, en el bosque Libredón, las bestias se detuvieron finalmente y el cuerpo fue enterrado y donde posteriormente se edificaría la Iglesia Basílica de San Jacobo. Pasarían casi 800 años hasta que la tumba del Apóstol reapareciera en la Historia de España, pero esto ya es otra entrada.




Como siempre, leyenda y realidad se entremezclan y existe en el Museo del Monasterio de San Paio de Antealtares (Santiago de Compostela) una interesante lápida que allí se encontraba y que se ha relacionado con los lazos familiares de esta Reina Lupa, quien en realidad sería parte de una familia de nobles romanos exiliados a Galicia. 

Monasterio de San Paio de Antealtares visto desde la Plaza da Quintana. Fotografía tomada por Compostelavirtual.com


Representa esta moneda, como ya dije, la primera y única aparición numismática de la tradición de la Traslatio del Apóstol Santiago desde tierras palestinas hasta su primer enterramiento en tierras gallegas. Lo que me parece ya tremendamente curioso, tanto que algunos querrán buscar un significado oculto, es que este numisma de Fernando II fuera encontrado precisamente en la misma ría por donde Santiago arribara hace más de un milenio en tierras gallegas. 



En otro orden de ideas, indicar que esta es la última entrada que subiré hasta mi vuelta de vacaciones, no es que tenga grandes planes para este año, mejor dicho, no dispongo de grandes presupuestos, pero me vendrá bien desconectar un poco del blog para no caer en el riesgo de quedarme sin ideas. Prometo que la vuelta en la segunda mitad de septiembre vendrá con nuevas entradas que espero os sigan enganchando a todos vosotros lectores, también espero que recordéis que este espacio está abierto a todas vuestras colaboraciones. Aquí me despido y espero podáis visitar el fantástico espectáculo lumínico y pirotécnico que toda esta semana se celebrará en la fachada de la Catedral en la Plaza del Obradoiro, con motivo del 800 aniversario de nuestra Catedral no hay excusa para faltar.





16 julio 2011

Morabetino (II)

Esta entrada está dedicada a un compañero coleccionista, gallego y fan de este blog desde sus inicios. Amablemente me ha “recordado” que faltaba la segunda parte de aquella entrada Morabetino (I), no me había olvidado de ella pero cuando quería prepararla siempre había otra entrada que ganaba preferencia; no la retrasamos más, aquí tenemos finalmente Morabetino (II) y un avance, habrá tercera parte.

Desde la caída del Reino Visigodo, los reinos cristianos del norte, herederos de su política, costumbres y cultura no habían vuelto a acuñar la moneda hasta el reinado de Alfonso VI, siendo todas las emisiones realizadas en vellón. Aunque el Reino de Aragón ya había realizado un tímido y efímero intento amonedando oro en la forma de los mancuses barceloneses, eran los reinos de Taifas, aunque debilitados tras siglos de lucha contra el norte y entre ellos mismos, los que acuñaban la prestigiosa moneda de oro; y de entre todos ellos era el Reino de Murcia el que mayor volumen de moneda aurífera desviaba a las fronteras cristianas, haciendo innecesario que éstos se plantearan otro comportamiento más allá de cooptar el oro acuñado gracias al pago de las parias.

Mancús de Ramón Berenguer I de Barcelona, subastado por Cayón en 2009
 

En 1149 Alfonso VII El Emperador conquistó temporalmente la ciudad murciana de Baeza, entre este año y 1153 acuñó una moneda de oro con la tipología típica del dinar almorávide; aunque no existen datos del contenido en oro sí se sabe que su peso se redujo parcialmente para poderlos equiparar al cambio en plata del Reino de León. Fue una emisión bastante reducida (aunque menos que la primera serie que haría su nieto Alfonso VIII) que no se puede considerar todavía como castellana, más bien fue una moneda hecha para no alterar la circulación aurífera habitual del sur de la meseta, aunque gradualmente parece que fue aumentando su circulación hacia el norte del reino, a excepción de en la apartada Galicia, y el vocablo morabetino (maravedí) empezó a ser moneda de cuenta y moneda real.

Dinar baesí de Alfonso VII El Emperador de 1150; subastada por Vico en 2009



Reorganizado el Reino de Murcia bajo el mandato del Rey Lobo, volvieron a circular unos morabetinos reducidos a 3.88g de peso y el mismo contenido en oro que los dinares almorávides. Las excelentes relaciones que mantuvo este rey con los territorios cristianos, llegando incluso a visitar la ciudad de Toledo en 1167 en el período de regencia del futuro Alfonso VIII, favorecieron la entrada masiva de los “morabetinos ayadinos” “saadíes” o “lupinos” en pago a sus servicios militares contra la imparable conquista almohade. Tras la muerte del Rey Lobo en 1172 el codiciado Reino de Murcia calló finalmente en las manos de los almohades y cesó completamente la entrada de oro que mantenía viva la economía, por decirlo de alguna manera, internacional, de los reinos del norte. Se hizo necesario encontrar la forma de tener una moneda de oro propia y dejar de depender de las emisiones andalusíes.

Dinar de Muhamad Ibn Saad (Rey Lobo), ceca de Murcia AH 558 (1163); subasta Caballero de Yndias


Alfonso VIII había visto desde niño que su reino siempre mantuvo una buena relación con el último rey de Murcia así que no es de extrañar que fuera este rey el que recogiera el testigo de la acuñación de moneda de oro; ahora era la extremadura castellana la frontera castigada por los almohades y el joven rey necesitaba dar una imagen de fortaleza en todos los aspectos; políticos, militares y, por supuesto, económicos; la moneda de oro podría ser la solución, y así se hizo en 1173 con una moneda que tendría un tremendo éxito, siendo recordada incluso en tiempos de Alfonso X por su fortaleza y estabilidad; estas monedas eran los “mizcales”, “morabetinos alfonsís”, “bonos alfonsís de auro et pondere”, "moravedis bonos alfonsis d`oro et de peso", "maravedis de bono auro et de peso et de cruz".

El lugar de acuñación elegido fue la ciudad de Toledo, la razón principal poco tuvo con el ánimo propagandista de Alfonso VI, más bien que aquí era el único lugar en el que se podían encontrar artesanos capaces de abrir los cuños y supieran escribir en árabe; pues, a diferencia del morabetino de Sancho I, el castellano fue realizado copiando no solamente la metrología, también las leyendas en la grafía árabe. Una moneda cuyo objetivo era sustituir a aquellas que Castilla obtenía gracias al Rey Lobo tenía que parecerse lo máximo posible a las de las Taifas para poder ser aceptada sin problemas en el mercado; parece que el latín no era el idioma de prestigio en el comercio mediterráneo. De este morabetino se conocen dos diseños, el primero está redactado íntegramente en árabe, aunque incluyendo una enorme cruz en la parte superior de la moneda como simbolismo claro del cristianismo.

Anverso
Reverso
Central
IMAM (de) LA IGLESIA
(del) MESÍAS (el) PAPA
(de) ROMA LA GRANDE
AMIR
DE LOS CATÓLICOS
ALFONSO BEN SANCHO
AYÚDELE ALLAH
Y PROTÉJALE
Lateral
EN NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, DIOS ÚNICO, EL QUE CREA Y SEA BAUTIZADO SERÁ SALVO
FUE ACUÑADO ESTE DINAR EN MEDINA TOLEDO SAFAR (fecha)

Insertar imagen del morabetino

Mientras que el segundo, acuñados a partir de 1181, sustituyen la tercera línea central por ALF, ahora sí, en caracteres latinos. Las leyendas, ligeramente modificadas sobre la primera versión, son las siguientes:


Anverso
Reverso
Central
IMAM (de) LA IGLESIA
(del) MESÍAS (el) PAPA
ALF(onso)
AMIR
DE LOS CATÓLICOS
ALFONSO BEN SANCHO
AYÚDELE ALLAH
Y PROTÉJALE
Lateral
EN NOMBRE DEL PADRE Y DEL HIJO Y DEL ESPÍRITU SANTO, DIOS ÚNICO, EL QUE CREA Y SEA BAUTIZADO SERÁ SALVO
FUE ACUÑADO ESTE DINAR EN TOLEDO ERA DE SAFAR (fecha)

Morabetino de Alfonso VIII, 2ª tipología.

Ambos diseños hacen continua referencia a Castilla y a sus líderes regio y religioso, no entraré en detalles de traducción de estas leyendas, pues existe un buen artículo escrito por José María de Francisco Olmos, en el que analiza de forma rigurosa las razones que llevaron al gobierno de Alfonso VIII a emplear una u otra denominación a la hora de elaborar estos morabetinos, que fueron hechos como ya dije, con el objetivo de hacer propaganda del reino cristiano a la vez que ofrecer una moneda que tuviera unas garantías a los mercados. Una estrategia diferente a la seguida por Portugal, cuyos morabetinos se hicieron más para proclamar orgullosamente su independencia del Reino de León que para mantener las relaciones comerciales con el sur.


Corría el año 1211 y Alfonso VIII había reunido bajo su mando a las fuerzas bélicas navarras, aragonesas, a los templarios portugueses, fuerzas de élite de D. Afonso II y, por supuesto, las suyas propias, en un ataque que pasaría a la historia como la Batalla de Navas de Tolosa, muriendo 3 años después. Su hijo, Enrique I, quien falleció al poco tiempo de subir al trono, continuó acuñando los morabetinos sin alteraciones en su diseño; abandonándose definitivamente en 1217 debido a la necesidad de adaptarse a los cambios metrológicos que se introdujeron con los almohades con las llamadas doblas; una nueva moneda que ya veremos en otra entrada.

Morabetino de Enrique I datado en 1217 (1255 de Safar ), misma tipología y ceca que los de su padre.

 

La incógnita portuguesa

Personalmente desconozco la extensión que puede tener esta idea pero por su originalidad he preferido situarla aparte y ver mejor las reacciones que pudiera despertar; la idea se ha desarrollado basándose en exclusiva la leyenda de “Alfonso ben Sancho”, es decir, Alfonso, hijo de Sancho. Proponiendo que la moneda haría referencia a D. Afonso II, hijo de D. Sancho I. Una mera coincidencia entre ambos reinos que no deja de ser solamente eso, una coincidencia.

D. Afonso II accedió al trono en 1185 tras la muerte de su padre, es un poco complicado admitir que llevaba desde 1173, como Infante, acuñando en su nombre moneda de oro. No cuadra tampoco que se hubieran hecho en un mismo reino una moneda proclamativa de la independencia a la vez que otra más apta para el comercio, quedando Castilla sin moneda de oro hasta el reinado de Fernando III cuando ya hemos visto que era precisamente este reino el que más la necesitaba por sus relaciones fronterizas con las Taifas del sur.
A título personal, no comparto en absoluto este punto de vista por ir en totalmente en contra de toda la documentación conocida actualmente sobre estos morabetinos, y ya sabemos que “afirmaciones extraordinarias exigen pruebas extraordinarias”.

09 julio 2011

Roban el Códice Calixtino, obra única de la Historia de Santiago

Antes de nada quería disculparme con mis lectores por haber incumplido la frecuencia de entradas en el blog; lo sé, debería haber sido ya publicada. Estos días estoy sometido a bastante estrés con el Proyecto de Fin de Máster y he dejado totalmente de lado elaborar la entrada. Hoy sábado, con un rato más libre, elaboro la entrada de hoy.
Sello conmemorativo del Xacobeo 1982 con una ilustración de Santiago Apóstol presente en el Codex

Sinceramente no es la que más me gustaría tener que publicar, haberme enterado de esta noticia me ha dejado un ánimo totalmente sombrío; seguramente a muchos de vosotros os pasará lo mismo cuando se supo que el Códice Calixtino había desaparecido.

Poco puedo añadir sobre esta noticia, que ya aparece en todos los medios de comunicación. Un despliegue de doce miembros de la Policía se encuentra en este momento investigando la desaparición del Códice, además de varias controles patrullando la capital gallega. Desgraciadamente existe una opinión a soto voce de que el manuscrito está ya fuera del país.

Pero, ¿qué es este Códice realmente? Datado como perteneciente al siglo XII, es considerado el libro fundacional de la nación gallega. Consta de cinco libros y dos apéndices, empezando con una carta del Papa Calixto II en la que declara ser el autor de la obra y que era el resultado de 14 años de viajes recogiendo los testimonios de la obra de Apóstol por toda Europa. Como en todo lo que rodea a la Edad Media, esta aseveración mezcla en igual dosis realidad con ficción y el Papa Calixto II, muerto en 1124, parece fue incluido por los 3 amanuenses que redactaron el Códice para darle mayor relevancia a su trabajo.



El libro I, el más extenso de todos, contiene una recopilación de sermones, relatos, misas para celebrar las liturgias dedicadas al Apóstol según el rito romano. Hasta entonces en España perduraban los ritos visigodos, sería en tiempos de Alfonso VI cuando se empezó finalmente a sustituir por el romano gracias al trabajo de los monjes cluniacenses. Así, el Códex, es hijo de una época todavía convulsa en el que la Iglesia estaba llena de cismas.

El libro II contiene recopilados 22 milagros relacionados con Santiago.

“Hacia el año 1100 un francés, su esposa y sus hijos iniciaron la peregrinación a Compostela. En Pamplona se hospedaron en un mesón y en él además de fallecer su esposa, el mesonero les robó el dinero y el burro.     
El peregrino tuvo que reiniciar su viaje, teniendo que caminar con algunos de sus hijos sobre los hombros, y los otros agarrados de las manos. Un hombre montado en burro, al verlos se apiadó de ellos y les dio su burro para que pudieran realizar el viaje de forma más cómoda.
Cuando llegó a Santiago, se fue a orar a la tumba del Santo, este se le apareció y le preguntó:
- ¿Me conoces?
- No - le contestó el peregrino.
- Yo soy el Apóstol Santiago. Fui yo el que te presté el burro para que pudieras llegar hasta aquí, y te lo presto de nuevo para que regreses a tu casa. Cuando pases por Pamplona, el mesonero que te robó caerá a la calle desde la solana de la posada y se matará, y recuperarás todo lo que te quitó.
El anuncio del Apóstol se cumplió exactamente por lo que el francés llego a su casa y en el momento en que bajó a sus hijos del burro, este desapareció”.

El libro III, de solamente 6 hojas, contiene la narración de la Traslatio del cuerpo del Apóstol desde Jerusalén hasta tierras gallegas. Muerto decapitado a manos de Herodes Agripa, sus discípulos lo embarcaron rumbo a Hispania, arribando frente a las costas en la Ría de Arousa. Durante años su sepulcro permaneció oculto de leyendas, hasta que en tiempos de Alfonso II apareció de nuevo, justo en un momento de crisis frente a la invasión árabe, para dar fuerza a los ánimos de los reinos cristianos. Entre las páginas del Capítulo IV se lee también el origen de la famosa venera, tan asociada a Galicia. 

El libro IV fue en origen arrancado, y posteriormente vuelto a añadir, se conoce como Libro de Turpin y narra las aventuras del rey franco Carlomagno en la Península, con la famosa derrota de Roncesvalles y muerte del paladín Roldán. Entre las páginas de este libro aparece la idea de seguir las estrellas de la Vía Láctea para llegar hasta Santiago, el Camino estaba marcado en el propio cielo. 



El Libro V es la primera guía de viajes conocida, una recopilación de consejos y los lugares a visitar mientras se hacía la ruta. Por último, el Apéndice I recoge una serie de 22 canciones y el Apéndice II varios documentos y bulas papales.


Hecho está y raro es que no sucediera antes; tres personas tenían la llave, guardado en una caja situada en unas dependencias privadas, sin controles de acceso (el propio deán reconoce que hacía un mes que no tenía ni idea de cuándo este documento fue consultado y visto) ni ambientales (recordemos que estos libros se ven muy afectados por la humedad ambiental y más en una ciudad como Santiago). Mientras leo uno u otro medio solamente puedo concluir que no se sabe nada; unos dicen que fue encargo de un coleccionista caprichoso que pagaría sobre un millón de euros por encargar el robo; otros, que ha sido obra de una banda organizada y elaborado minuciosamente para venderlo en el mercado negro (este sería el peor escenario al suponer la total destrucción de la obra como un entero); e incluso hay quien afirma que es obra de jeques árabes multimillonarios obsesionados por una colección religiosa y adquirir el Códice justamente ahora en julio es todo un golpe de efecto maestro si recordamos que la Catedral se encuentra celebrando sus 800 orgullosos años de existencia. Y me pregunto yo, ¿qué sucede con las tres personas que custodiaban la llave? ¿No tienen responsabilidad ninguna sobre el robo por negligencia? Todos los expertos critican el contraste entre la seguridad hasta el absurdo mientras era expuesto y la laxitud en su custodio, ¡bonita combinación!


El deán de la Catedral de Santiago, uno de los poseedores de la llave, al lado de una copia facsímil del manuscrito robado

Lo que está claro es que en una subasta no lo encontraremos, es una pieza única que llamaría mucho la atención, aunque de salir Manuel Moleiro, famoso editor de códices, cifra su valor en unos 100 millones de euros; en una ocasión, cuando la exposición Las Edades del Hombre, se pidió la organización costeara un seguro de más de 6 millones de euros, lo que da una idea del incalculable valor.

Siempre sucede igual, nuestro Patrimonio se encuentra totalmente desprotegido, y tanta culpa tiene la Administración como nosotros. La primera por su total dejadez, preocupándose muchas veces más por pequeños coleccionistas en vez de asegurar y conservar las piezas que ya tiene; y nosotros, los segundos, por desconocer muchas veces la existencia de estas piezas únicas y solamente escandalizarnos cuando desaparecen en vez de preocuparnos por disfrutarlas cuando ahí están. Personalmente, espero y deseo con todas mis fuerzas que sea encontrado, aunque siempre tendremos facsímiles y traducciones (yo mismo tengo una en casa) jamás será lo mismo.



Edito I: en los últimos días se ha rumoreado que el ladrón piensa devolver el Códice, de hecho el pasado día 25 de Julio con motivo de las Fiestas del Apóstol algunos medios de comunicación como el La Gaceta o Libertad Digital han publicado que la Policía ha recibido una llamada indicando que se va a proceder a su devolución en un templo de la zona norte de España. Tanto el Colegio de Abogados de Santiago como la Iglesia han lanzado comunicados en varios periódicos nacionales (ver El Correo Gallego o El Mundo) con la finalidad de recordar que si el ladrón confiesa estará protegido en todo momento por el secreto de confesión. Parece una buena noticia y casi mejor no especular con los motivos originales del robo, simplemente, estar atentos a cuando suceda su devolución.




Edito II: gracias al posteante Charro he indagado un poco más en la idea de que todo es una Vendetta para denunciar la falta de seguridad existente por parte de una persona próxima al entorno de la Catedral. Fue La Vanguardia quien se hizo eco de esta hipótesis nada descabellada dado que existen numerosos precedentes de este tipo de denuncias. Sin embargo hay que señalar que de ser alguien que tiene acceso a estas zonas restringidas a mí me parece más una venganza personal que una demostración de inseguridad dado que el Códice no está disponible para los visitantes y que para acceder a él habría que pedir una autorización individual.

02 julio 2011

¿Por qué no aparece la efigie de Franco en los billetes?

Curiosa pregunta, que levante la mano el que no se la haya preguntado una vez y haya buscado en Ebay algún ejemplar de esos billetes que nunca circularon.


Diversos modelos encontrados que han sido subastados por el portal Ebay, yo personalmente desconozco si realmente son reproduciones de pruebas originales o meras fantasías.
Mientras que en las monedas hubo que esperar hasta 1946 para que empezaran los primeros trabajos de mano del escultor Mariano Benlliure y posteriormente de Manuel Marín; hasta el final de la Dictadura (aunque algunos académicos de la Real Academia de la Historia se empeñen en lo contrario). Sin embargo, esto nunca sucedió con los billetes. 

La tradición notafílica de nuestro país resulta paradójica si pensamos que nunca se acuñó billete con la efigie del gobernante del momento si exceptuamos, quizá, dos únicos ejemplares: un billete de 1000pts del año 1915 conmemorando el matrimonio entre Alfonso XIII y Victoria Eugenia de Battenberg y la primera serie de los billetes de 5000 y 10000pts y las 10000 pesetas de la emisión del 92, los tres con la cara del actual monarca Juan Carlos I; muy pocos comparados con todos los billetes existentes en nuestra historia.



Sería durante la Guerra Civil, cuando el bando sublevado se pusiera en contacto con la casa Thomas de la Rue para fabricar una serie de billetes con valores de 25, 50, 100, 500 y 1000 pesetas; esta casa se mantuvo fiel al Gobierno republicano, al quien fabricó billetes durante la II República; Bradbury, otra firma londinense que también trabajó durante la época republicana tuvo menos escrúpulos a la hora de firmar un acuerdo. A pesar de tener las planchas listas para comenzar la impresión, se acabaron echando atrás a última hora por problemas de tipo jurídico; era un momento en que no se sabía muy bien que bando ofrecía mayores garantías y la reticencia de los gobiernos del Reino Unido y Francia provocó un aislamiento internacional de España. Finalmente sería la Alemania nazi quien fabricara en 1936 primero, y en el 38 después, los billetes del bando nacional.

Desde luego en este momento Franco no gozaba aún del poder absoluto entre su círculo como para proponer su efigie, ni siquiera existía una simbología perfectamente definida entre los sublevados que, recordemos, en ocasiones lucharon bajo la enseña tricolor y el escudo sufría variaciones en los billetes que circularon en estos convulsos años.

En 1940 sucedió uno de los mayores despropósitos del Régimen, se pretendió que Caen & Cartevalori, una firma milanesa, fabricara los billetes de España; una firma que jamás había acuñado papel moneda dado que su trabajo habitual era la fabricación de timbres. Retrasos varios y continuas excusas por su ineficacia e incapacidad de cumplir los acuerdos explican que no se consiguiera materializar las emisiones de esta casa, siendo hoy billetes muy valorados y escasos. El propio Banco de España recomendó ni intentar siquiera incluir a Franco en estos billetes, pues la opinión internacional mantenía a España en un aislamiento que se vería empeorado si la divisa llevara su efigie. Un último intento en los años 50 tampoco llegó a buen puerto.

Prueba única e inédita subastada por Soler y Llach el 21 de diciembre de 2010, precio de salida de 25000€

Al final sucedió lo mismo que con las monedas, la voluntad del Régimen no se llegó a ver satisfecha por unos y otros motivos y las pruebas de billetes con la cara de Franco son de lo más raro en la notafilia, lo que han aprovechado muchos para colar reproducciones de lo que en realidad son meras fantasías; muy de cuando en cuando han sido subastados por las casas, cuando lo hacen son normalmente piezas únicas que alcanzan precios muy elevados, para dificultar su conocimiento ni siquiera aparecen mencionados en la guía Edifil, auténtica biblia de los billetes españoles.

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