25 octubre 2011

Serie Euro España 2012


El Reino Unido no es el único que puede jugar con su escudo, así que para el año que entra presentamos la nueva serie, sí, es el escudo de la II República en un guiño a una hipotética III el que resulta de juntar todas las monedas; pero no tengo duda ninguna de que el nuestro actual sería todavía más solemne y adecuado. 

Por supuesto, recomiendo leer la entrada de Adolfo Mi primera alegría en el Reino Unido en la que tendremos ocasión de ver su sorpresa cuando cayeron en sus manos unos ¿EBC? 2 pennies con este diseño heráldico, seguro que a más de un heraldista de los muchos blogs que sigo les encantará esta iniciativa, queda prometido para ellos un segundo diseño de mejor calidad con nuestro escudo real, aunque admito sugerencias!

Espero disfruteis esta serie, continuación de aquella ya publicada el año pasado y a Adolfo, si tengo la suerte de que me lea, desearle una feliz estancia en el país de los Albiones y no dejar de recomendarle que visite Oxford y Cambridge si quiere sentirse en un ambiente universitario que ha quedado estancado en el tiempo.
 
 














08 octubre 2011

El oro nazi en España y las reacuñaciones oficiales de 19-61 19-62


En la última convención numismática celebrada en Vigo un compañero y conocido del foro OMNI ganó en el sorteo celebrado una bonita moneda de oro de 10 pesetas de Alfonso XII reacuñación oficial 1878*19-62. Gracias al posteante Valente se conoció la curiosa y macabra historia de estas monedas.

Siempre me había preguntado las razones que pudo llevar al Gobierno de Franco a realizar las reacuñaciones oficiales de 5 monedas de oro de Alfonso XII (10 y 25 pesetas) y su hijo Alfonso XIII (20 pesetas pelón, 20 pesetas tupé y 100 pesetas) con estrellas 19-61 y 19-62. España, aparentemente, no tenía oro en sus arcas (aun faltarían unos años para que comenzara la primera acuñación en plata en circulante del Estado Español) y el estatus de estas monedas era tan ambiguo como el de “reacuñaciones oficiales”. ¿Qué significó esto?








La idea más extendida fue la poner a prueba las máquinas de acuñar recién adquiridas y que se usó oro por su mayor maleabilidad comparado con el resto de aleaciones empleadas en las monedas de Estado Español. Resulta una explicación, no pobre ya que la argumentación no es mala, sino con algunas lagunas e imprecisiones que no responde a preguntas tan básicas como ¿Por qué emplear cuños de antiguas monedas de oro y preocuparse de fechar las estrellas? ¿Por qué no usar cuños anteriores propios del Régimen Franquista que ya habían sido empleados para elaborar pruebas que no acababan de salir a circulación?; y si previamente talleres como los de San Carlos habían sido capaces de acuñar sobre la aleación de cobre y estaño en módulo de una peseta ¿tanto se dudaba de la fuerza de unas máquinas 10 años más nuevas?

Pocos años antes de que se realizaran estas acuñaciones España había comenzado a recibir ayuda de los EEUU, una ayuda muy necesaria para un país tanto tiempo aislado del mercado internacional y que carecía de infraestructuras y riqueza pero que era necesario pagar. En 1950 el Instituto Español de Moneda Extranjera recibió un préstamo por 50 millones de dólares del Banco de la Reserva Federal de Nueva York, poniendo como garantía parte de las reservas de oro. Este crédito fue posteriormente ampliado con 10 millones de dólares más en 1951, aumentando la cantidad de oro depositado en garantía. Las obligaciones de devolución no fueron cumplidas y España hubo de afrontar el pago a los EEUU con el oro. Pero, ¿de dónde había surgido todo ese oro puesto como garantía si el bando republicano lo había gastado en la compra de recursos durante la Guerra Civil?





Está perfectamente documentado el paso constante de trenes procedentes de Suíza a España y Portugal por la estación fronteriza de ferrocarril de Canfranc (Huelva) (Huesca) en el periodo que va desde 1942 a 1945. El sistema estaba montado con una legalidad perfecta, Alemania había financiado al bando nacional durante la guerra y era necesario pagarla; mientras el país se moría de hambre todos los alimentos y contingentes de tropas (División Azul) eran enviados como pago. No fue suficiente para cubrir la deuda hasta que el descubrimiento en Galicia, León o Salamanca de minas de wolframio dio la vuelta a la situación; la enorme inflación desatada en los precios de este mineral (pasó de 1300$/tonelada en enero de 1941 a 20000$ en octubre del mismo año) por los intereses de aliados y el Eje por conseguirlo desató una auténtica fiebre en busca del codiciado mineral, el enriquecimiento de unos pocos afortunados y que ahora era Alemania la que tenía una importante deuda con España. 







Esta deuda fue pagada por Alemania con francos suizos obtenidos del blanqueo del oro perteneciente a los judíos y a los bancos centrales de los países ocupados, España, posteriormente empleaba los francos para la compra del oro ya lavado y depositado en cuentas de bancos helvéticos para poder respaldar la fuerza de la peseta y realizar compras internacionales. Al margen del recibido de esta forma habría que añadir el obtenido por las vías privadas abiertas por el holding alemán Sofindus.

Un total de 20 toneladas de oro entraron en España, junto con unas 74 con vía a Portugal y que posteriormente distribuyeron por países sudamericanos refugio de nazis, a través de Canfranc; estos continuos viajes transfronterizos han sido motivo de investigaciones y reclamaciones internacionales (aquí y aquí) de afectados que hasta la fecha no han prosperado en la devolución del oro dado que legalmente los dos gobiernos ibéricos lo compraron a Suíza y al parecer existe una máxima que indica que “el oro solamente se encuentra manchado en manos del primer país comprador”. Pero, ¿Dónde entran las monedas de la entrada en la historia?

Como la mayoría de las anécdotas relacionadas con la época nazi, son un cúmulo de rumores y realidades más que certezas totalmente documentadas; se cuenta que fue Suiza la que presionó al gobierno español a que refundiera parte de ese oro que sobró de los pagos a EEUU y se acuñaran unas monedas perfectamente españolas, blanqueándolo definitivamente e impidiendo su rastreo. Un emotivo e impactante final para un oro aun hoy ensangrentado en unas monedas bastante desconocidas incluso entre los coleccionistas del Centenario.

Si a alguien le gusta leer un buen libro basado en la temática nazi le recomiendo sin dudar “El oro de Mefisto”, ambientado en el final de la II Guerra Mundial y los pasillos internacionales por los que los jefes nazis consiguieron escapar gracias a la colaboración principal de Italia, el Vaticano, Suíza, España y Portugal. Escrito por Eric Frattini, uno de los mayores expertos vaticanistas, a mí consiguió engancharme hasta el final.




01 octubre 2011

Los 10 céntimos del III Año Triunfal


Una pasada entrada fue dedicada a una moneda que ha levantado no pocas dudas acerca de su autenticidad desde su aparición en los mercados a finales de los años 80, a quien le interese puede leer la siguiente entrada: 10 céntimos de 1938 de la II República Española. La entrada de hoy puede considerarse una especie de continuación dedicada a una hermana del bando nacional; irónicamente, en una especie de curioso juego que muestra la escisión que sufrió España entre iguales, su valor es también de 10 céntimos, son los 10 céntimos del III año triunfal.



Moneda de 10 céntimos del III Año Triunfal, 5g y 25mm, zinc



 Su aparición en el mundo coleccionista data del año 1973 de la mano de Vicenti, quien la consideró un ensayo no adoptado realizado en ¿hierro? Al igual que sucedía con su hermana republicana, no existen datos sobre ella anteriores a esta fecha, ni siquiera en el recuerdo popular de los españoles que sobrevivieron a la guerra y postguerra. La unión de estos dos detalles hace que sea una moneda muy sospechosa en cuanto a su validez pues, ¿nadie se acuerda de usarla cuando salió a circulación y todos los ejemplares conocidos datan del final de la Dictadura?

Si analizamos el diseño de la moneda, especialmente el referente al escudo de España, veremos que es una vuelta atrás en cuestión de detalles: el castillo está ausente de las juntas entre las piedras o de las ventanas, el león ha sido apenas trazado con una línea de la que salen las patas, las cadenas de Navarra son simplemente una serie de trazos entrecruzados donde es imposible adivinar ni un mínimo intento de representar los eslabones o el escusón con una granada que no es más que un punto. Si realmente fue realizada a finales de la contienda civil, ¿cómo podríamos compararla con los 5 y 10 céntimos de 1940, en donde el escudo aparece profusamente dibujado? La persona que lo grabó no podría tratarse de un oficial con cierta experiencia en la elaboración de cuños, y mucho menos de Carlos Mingo, a quien en ocasiones se le atribuye el diseño de esta pieza.



Escudo de España para la moneda de 10cts de 1940


Dejando de lado los detalles artísticos, no puede encuadrarse tampoco como una continuación lógica para los 25 céntimos de 1937 a pesar del uso común del término “Año triunfal”, pues, a diferencia de esta, no contiene la fecha de emisión en números, representación verdaderamente oficial. Por último, su presunto origen burgalés choca de frente con la realidad, aunque existió el llamado “Laboratorio del Oro Nacional” y se realizó un proyecto de acuñación de moneda, su única actividad fue fundir el oro recibido de donaciones a la causa nacional en lingotes. De hecho la elaboración de los 25 céntimos del año anterior fue realizada en Austria dadas las enormes dificultades de hacerlo en España.



25cts de 1937



Si hablamos del Centenario es casi obligado recoger la opinión de una de las personalidades más citadas sobre este periodo numismático, José María Aledón, quien en su obra “La peseta. Catálogo básico” escribe lo siguiente:

“Técnicamente, las características de esta pieza la delatan como obra de fabricante de medallas o joyería, ajeno al sistema de acuñación de moneda, ya que su exagerado relieve nunca permitiría una fabricación en serie; en cuyo caso perderían enseguida el grabado, que excede a la protección del listel.”

El autor no deja lugar a dudas, el diseño de la pieza denota cierto origen de joyería, imitando las características de las medallas y totalmente ignorante en diseño numismático. Gran número de coleccionistas están de acuerdo con la opinión de Aledón y consideran este detalle una prueba suficiente para descartar la originalidad de la moneda; algunos incluso han situado su origen en el sur de España, posiblemente por la zona de Andalucía. Este encuadre no es azaroso, el diseño de los 10 céntimos recuerda mucho al de unas monedas de necesidad que circularon en zonas de Sevilla como Lebrija y en Cazalla de la Sierra.



25cts de Lebrija y 10cts de Cazalla de la Sierra; monedas de emergencia circuladas en los respectivos pueblos sevillanos y correspondientes a emisiones en zona nacional.


La falta de decretos oficiales por parte de la Junta Técnica del Estado y ese diseño que recuerda al de monedas de emergencia ha llevado a intentar darle una validez como moneda perteneciente al grupo de emisiones locales; falla sin embargo, todo lo dicho anteriormente sobre esta moneda y, por tanto, es probable que únicamente sea una burda fantasía.

No pocos coleccionistas piensan así y, aunque sea vendida en toda subasta en que aparece, y a un precio bastante elevado, que todo hay que decirlo, el sentimiento general es de rechazo ante una pieza que está rodeada de demasiados enigmas sin resolver.

Para terminar con la entrada, citar que en los últimos meses han aparecido en Ebay una serie de monedas muy similares a ésta pero con fecha de “I Año triunfal” y que han levantado ciertas dudas sobre coleccionistas muy noveles que se preguntan sobre su autenticidad, sobre ella no hay duda alguna: es una fantasía actual realizada con aún peor acierto que la otra, baste ver el diseño del águila y el escudo con esos trazos gruesos, desviados y toscos, que ni en tiempos del rey Alfonso VI se observan, para concluir que no merecen ni la más mínima atención. Si aún no quedaran convencidos, baste señalar que la numeración del “Año Triunfal” se fijó por medio de Decreto nº 253 en Salamanca el 12 de abril de 1937, un año después de lo que marca este engendro.





 Engendro de 10cts del I Año Triunfal encontrado en Ebay, nótese el trazo tosco en su diseño en la ampliación realizada.



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