16 abril 2012

100 pesetas de 1870 y otras fantasías de Ars Classica


El nacimiento de nuestra ya sucumbida moneda, la peseta, fue de lo más accidentada; los últimos años del s. XIX fueron épocas de tensiones y cambios radicales a nivel internacional; la misma España agonizaba entre las directrices políticas ancladas en el pasado y las corrientes que clamaban por un cambio regeneracional que devolviera al país a una posición dominante en el mundo y de la que apenas nada quedaba ya.


El Gobierno de Isabel II había intentado reformar la unidad monetaria, tal y como hemos visto en una yaantigua entrada, adoptando las directrices de la Unión Monetaria Latina. Sin embargo su prestigio se encontraba muy mermado ante los escándalos de La Noche de San Daniel, o la gran crisis industrial y educacional en la que se encontraba inmerso el país. La misma reina fue objeto de continuos ataques por parte de su propia Corte y, baste como ejemplo, el catedrático republicano Emilio Castelar acusó a la reina de pretender enriquecerse a costa del Patrimonio Público cuando ésta mandó enajenar bienes propios para intentar paliar la crisis que atravesaba España. 


En 1868 el mando militar a manos del vicealmirante Topete y en colaboración con los políticos del momento, niegan su obediencia a Isabel II y fuerzan su exilio a París, no así su renuncia formal a la Corona, que se la traspasa a su hijo, quien sería Alfonso XII. El movimiento revolucionario se propagó muy rápidamente por todo el país, siguiendo dos corrientes que vivirían enfrentadas durante todo el Sexenio Revolucionario, una línea monárquica de la que el político masón JuanPrim i Prats fue su más famoso representante y un grupo de Juntas revolucionarias y grupos populares que pretendieron romper con todo el pasado y conseguir una representación en el poder basada en la soberanía nacional. El enfrentamiento estaba servido, eran dos grupos totalmente irreconciliables temporalmente unidos, recordemos la proclama de Prim en Cataluña cuando llevaba en sus manos la Corona de España y le fue pedida por la masa del pueblo:



“Catalans, voleu córrer massa; no correu tant que podríeu ensopegar.”



El binomio entre una corriente moderada y otra más liberal se plasmó, como es evidente, en la moneda de estos seis años, un periodo corto pero muy rico en variedades, ensayos y pruebas. La primera medida a adoptar por el Gobierno Provisional fue evitar la disensión entra ambas corrientes mediante la organización de una cúpula directiva militar y política. La segunda, fue la convocación de unas Cortes en enero de 1869 en las que, por primera vez en España, se observaba un crecimiento de las ideas republicanas, aunque la corriente progresista/ unionista supuso el continuismo monárquico. La tercera, la promulgación de la Constitución de 1869.


En medio de estos cambios políticos el Ministro de Hacienda del Gobierno Provisional, Laureano Figuerola, se apresuró a ratificar el nuevo sistema monetario español. Toda una ruptura con el pasado isabelino y acorde con la corriente europea en la figura de la UML. 


El 6 de noviembre de 1868 se publicó el informe solicitado a la Real Academia de la Historia (RAH) con la finalidad de conocer cuál sería el motivo más legítimo y que mejor debiera representar a la nación de España; en él la RAH apoyaba la idea de usar la alegoría de la diosa Hispania empleada en las antiguas acuñaciones romanas del Emperador Hadriano.


Moneda romana con la alegoría de la Diosa Hispania


En cuanto al escudo que debía aparecer en la moneda de plata, se abogó por recordar la vieja unidad hispana en un momento en el que las voces secesionistas y federalistas eran muy fuertes; el cuartelado de los reinos de León, Castilla, Aragón y Navarra, más el escusón con la Granada y las columnas de Hércules en representación de la España de Ultramar con el motto PLVS VLTRA. Todo ello coronado con la corona mural; un intento de otorgar un símbolo de unidad territorial, de nuevo, a la vez que evitando el uso de la tradicional corona borbónica, que no insinuando una tendencia republicana, como algunos han querido ver, pues recordemos que esta orientación era todavía muy reciente.




Con motivo de cumplir dichas recomendaciones en la elaboración de la peseta, el 30 de marzo de 1869 se publicaron los diseños ganadores del concurso celebrado, con resultado desierto para la moneda de plata, para el bronce fue aprobado el presentado por Luis Plañiol, grabador principal de la casa de la moneda; y para el oro el de José Esteban Lozano, profesor de grabado en hueco de la Academia de Bellas Artes de San Fernando. La moneda de plata fue diseñada por Luis Marchioni, así como las ligeras modificaciones realizadas para el oro y el cobre.





Esta introducción se ha realizado con motivo de la subasta que la prestigiosísima casa suíza ArsClassica realizará el próximo 19 de mayo, en la que se presenta una pieza considerada de extrema rareza y valor, con un precio de salida de 140000 CHF (116000€), el lote N3243, las 100 pesetas de oro de 1870. 





Está considerada la primera peseta áurea, de la que solamente se conocen unos 12 ejemplares, la mayoría depositados en el museo de la FNMT-RCM. Su anverso, como hemos visto, es obra de José Esteban Lozano, de acuerdo las recomendaciones de la RAH, con una Hispania de pie, con los Pirineos y el peñón de Gibraltar a sus espaldas, con palma de olivo y corona mural; toda una alegoría a la historia y a la unidad de España. Pero es su reverso el que hace que este numisma sea visto con ojos suspicaces; un reverso de un diseño que contraviene totalmente el modelo recomendado, en el que aparece, no solamente una corona continuista con el régimen anterior, también un manto de terciopelo forrado de armiños, así como el collar con el Vellocino de Oro de la Orden del Toisón. Mientras que el primer símbolo está reservado en exclusiva a los Grandes de España y, por supuesto, al Soberano, la inclusión del Collar en el escudo heráldico requiere haber sido ordenado Caballero de dicha Orden.


Efectivamente, no cuadra la simbología heráldica, algunos han querido ver en esta moneda una fantasía para los coleccionistas a semejanza de los 20 céntimos de esta misma época, una aberración en la que se mezclan un cuño republicano y uno claramente monárquico. Desde nuestro punto de vista, no podemos considerar el anverso como simbología republicana en un ejercicio anacrónico basándonos en la iconografía numismática de la II República que devendría en 1931; la RAH en ningún momento se decantó por una u otra política, limitándose a señalar una alegoría que representase las ideas revolucionarias, una nueva España cuyo modelo se encontraría en el viejo Imperio Romano. 



Reverso de una moneda de 10 escudos de oro de 1868, nótese el diseño base del que se elaborarían las nuevas pesetas de oro; existen otras monedas en las que el escudo es ovalado, como correspondería a una Soberana como Isabel II; se mezclan, pues, un conjunto de elementos heráldicos.


Si seguimos esta idea, tenemos una ventaja, no solamente explicamos la aparente incongruencia en una presunta fantasía repúblico-monárquica; también es compatible con la ideología de la época, en la que, en una búsqueda urgente de nueva simbología, no se llevó a cabo un estudio exhaustivo. Con la moneda de oro, por su elevado prestigio y alto valor, introducir la medida “peseta” sería una estrategia contraproducente para la confianza, los nominales elevados seguirán expresándose en escudos durante todo el Sexenio Revolucionario, tanto en la moneda áurea como en los recién aparecidos billetes. 


Este comportamiento distinto para las monedas de oro se tradujo en un periodo de pruebas para elaborarlas en pesetas; es una incógnita los motivos que llevaron a tan extraño reverso, bien pudo ser una adaptación y recuperación del reverso empleado durante la época de Isabel II, en donde ya se había aplicado en manto de armiños y el Collar de la Orden del Toisón de Oro, sin más que un ligero cambio heráldico básico como es la supresión del escusón central con las flores de Lis pertenecientes a la dinastía borbónica con la finalidad de mantener la confianza cuando sustituyeran a los escudos. La misma RAH, en su informe propuso un nuevo reverso, tal y como se desprende del siguiente extracto, que fuera ésta la única recomendación no seguida apoya la idea de elaborar una nueva unidad con un diseño continuista que fuera capaz de mantener la confianza:


“Escudo en forma oval dividido en cuatro cuarteles. En el primero un castillo de oro en campo rojo; en el segundo, un león en campo de plata; en el tercero, las barras de Aragón en campo de oro, y en el cuarto las cadenas de oro en campo rojo, de Navarra, y en la parte inferior del escudo, cuartel de Granada, la granada natural abierta en campo de plata. Alrededor del escudo, una guirnalda, y en su parte superior una estrella de seis puntas. Las leyendas y valor de las monedas, en círculo, y en el canto la leyenda "Soberanía Nacional", y una estrella de seis puntas marca de la Casa.”


Con la disolución del Gobierno Provisional, España volvería a la senda monárquica en 1870 bajo la Corona de la Dinastía de los Saboya, Amadeo I fue coronado bajo la sombra de la Constitución en la figura de un Gobierno Monárquico Parlamentario. La Revolución no había finalizado, carlistas, republicanos y monárquicos mostraron su más profundo rechazo a un monarca extranjero que, en 1873, renuncia totalmente a todos sus derechos sobrepasado por las tensiones en las que el país vivía. Apenas dos años de reinado se plasmaron en una única moneda circulante de 5 pesetas de plata, mientras que el reverso diseñado en 1870 fue utilizado tras la inclusión del escusón con la cruz de la Casa de Saboya para la elaboración de pruebas en las monedas de oro de 25 y 100 pesetas. Ninguna de ellas llegó a ponerse en circulación dada la inestabilidad en la que el país se encontraba y el poco tiempo que Amadeo I llegó a gobernar, y hoy son piezas muy codiciadas entre los coleccionistas, en la misma subasta del 19 de mayo de ArsClassica aparece el lote 3244, 25 pesetas de 1871, con un precio de salida de 80000 CHF (66000€); una perfecta pareja de ensayos monetarios en una nueva moneda hija de de los intentos inútiles y enfrentados de alcanzar la modernización y unificación del país.





PS: actualizo la presente entrada para recomendaros la lectura de la última entrada de Daniel, todos aquellos que seais apasionados de la numismática antigua disfrutaréis con un medallón de Magencio que también aparece en esta subasta, desde luego Ars Classica siempre nos sorprende con semejantes rarezas. Podéis leerla clicando en este enlace.



30 enero 2012

¿Puedo pagar con una moneda de 12€?


Todos mis lectores saben a estas alturas que Hnumisma no es la fuente más adecuada para informarse acerca de las últimas noticias sobre la moneda euro, por razones personales no es un sector que me interese y esa decisión se refleja claramente en las entradas que, con menor frecuencia que antaño, publico. Por supuesto ese mercado cuenta con un magnífico divulgador como es Numismática Visual, en sus entradas disponéis de las últimas noticias y primicias, por esa razón es un espacio muy activo y con varios premios por su labor, desde aquí, mi más sincero reconocimiento a su trabajo, que es muy duro.

Sin embargo debo decir que echo en falta en los blogs y foros que he consultado un tema tan controvertido en el coleccionismo de euros como sería la respuesta a una pregunta aparentemente sencilla: ¿puedo pagar con una moneda de 12€ de plata la compra del día?

Creo que la discusión más reciente la tuve con un forero de Imperio Numismático, reconocido por sus conocimientos en el mundo de los euros; a pesar de esa fama, no supo aclararme la pregunta de inicio más allá de unas vaguedades y desconocimiento por ambas partes que creo no se deben tolerar en un tema que debería estar ampliamente regulado. Un poco antes, en octubre, se montó una pequeña discusión entre un lector y Adolfo, autor del blog Numismático por la misma razón.

La combinación de ambas discusiones ha dado por fin sus frutos, basándome en las impresiones de todos, compilándolas y recurriendo a las fuentes primarias he conseguido lo que buscaba, una respuesta taxativa y totalmente clara sobre el uso de estas monedas como medio de pago, y creo que será muy interesante para todos hacer públicas las respuestas que he obtenido.

Antes de comenzar creo que debemos leer lo que nos dice la EU en la página 15 de esta guía sobre el euro que os podéis descargar en este enlace:



MONEDAS DE COLECCIÓN                                                                                     Las monedas de colección no están destinadas a la circulación y sólo tienen curso legal en el país que las emite. Los motivos y valores faciales difieren de los de las monedas convencionales y conmemorativas, que pueden utilizarse para efectuar pagos. Las características de las monedas de colección, como el color, el diámetro o el peso, difieren considerablemente de las de las monedas en circulación.



Las monedas diferentes a los 8 circulantes comunes en la Eurozona se denominan monedas de colección

¿Qué es una moneda de colección? Muy a menudo utilizamos indistintamente el término moneda conmemorativa para referirnos a cualesquier emisión monetaria cuyo diseño conmemora cualquier evento, sea cual sea la moneda. Aclarar que ésta designación es errónea, una moneda conmemorativa no es ni más ni menos que las emisiones especiales que realizan los distintos países de la eurozona sobre la moneda bimetálica con un facial de 2€ obedeciendo la legislación pertinente sobre diseño, ley y liga metálica y cantidad de emisión máxima autorizada. Todas aquellas monedas emitidas fuera de este patrón perfectamente reglado se conocen con el nombre de monedas de colección y, tal y como leemos en el párrafo anterior, son totalmente distintas en todos los sentidos a las 8 monedas que llamaremos “normales”. Una moneda de 20€ del año 2010 es una moneda de colección que conmemora el mundial de futbol ganado por España, pero NO es una moneda conmemorativa, este nombre está reservado a las de 2€ y nosotros como coleccionistas deberíamos empezar a diferenciar entre ambas expresiones porque unas y otras obedecen a leyes totalmente distintas, ¿y que es la moneda sino un disco metálico en el que se materializa una ley? Si ignoramos la ley, ignoramos todo sobre eso que llamamos moneda.

Las monedas de 2€, como el ejemplo de la de la imagen superior, son monedas conmemorativas

Y precisamente en el inicio del párrafo se responde claramente a nuestra pregunta de inicio: “Las monedas de colección no están destinadas a la circulación y sólo tienen curso legal en el país que las emite”. ¿Contradictorio? Aparentemente así lo parece pero este punto nos lo aclaró a la perfección el Departamento de Emisión y Caja del Banco de España, con quienes contacté personalmente, transcribo a continuación la parte de su respuesta en la que responden a este punto:



Las monedas de colección son monedas de curso legal: el Estado garantiza su valor nominal exigido ante el Banco de España, pero no son monedas de curso forzoso.



Que una moneda tenga curso legal significa simplemente que el Estado responde y garantiza su valor facial, es decir, que si yo tengo una moneda de 12€ del año 2010 el Estado de España me garantiza que yo tengo en mi poder precisamente la cantidad de 12€. Sin embargo, esta moneda no está destinada a circular, en palabras del BDE, es una moneda de curso no forzoso, lo que significa que no hay ley que garantice su poder liberatorio. Entra en juego un nuevo concepto, ¿qué es el poder liberatorio de una moneda?




El poder liberatorio de una moneda es un concepto diferente al curso legal y aunque en la propia web del BDE los relacionan, en el caso que nos ocupa sobre las monedas de colección no es así y ellos mismos nos lo indican con sus palabras; el poder liberatorio hace referencia simplemente a la capacidad de una moneda para cancelar una deuda que hayamos contraído; veámoslo con un ejemplo simple: si voy al mercado a comprar cuarto y mitad de queso curado tendré que hacer frente a un pago, para satisfacerlo entregaré a cambio un conjunto de monedas cuya suma facial sea equivalente a la deuda por el queso, si alguna de esas monedas no tuviese poder liberatorio su valor facial no serviría para cancelar parte o el total del pago.

De nuevo me remito a la respuesta que me ha dado el BDE:


[…] la interpretación realizada por la Dirección General del Tesoro y Política Financiera es la siguiente: […] no son monedas de curso forzoso y, por tanto, los destinatarios de las mismas no tienen la obligación de admitirlas como medio de liberar sus obligaciones, salvo pacto entre las partes (art. 1.170, párrafo primero, del Código Civil).


¿Complicado? En absoluto, las monedas de colección de 20€ son excelentes como medio de guardar un capital que estará respaldado por el Estado por la cantidad exacta de 20€, sin embargo no nos serán útiles en absoluto si queremos satisfacer una deuda que tengamos o, en otras palabras, hacer una compra. El acaparamiento de ellas por razones de especulación por su contenido en plata en principio no es una buena razón, actualmente la plata contenida dista mucho del valor facial y en caso de que fuese superado el Estado nunca nos garantizará más que la cantidad marcada de 20€, por otro lado el comercio no la aceptará dado que la mayor parte de la gente desconoce su existencia y además tampoco tienen motivos para ello porque carecen de valor liberatorio alguno y si lo hicieran sería por un pacto privado entre ambos que está recogido, como vemos, en el Libro Cuarto de las Obligaciones y Contratos Código Civil, artículo 1170:



Artículo 1170.El pago de las deudas de dinero deberá hacerse en la especie pactada y, no siendo posible entregar la especie, en la moneda de plata u oro que tenga curso legal en España.



Podríamos utilizarla esta moneda (u otras emisiones de colección) después de agotar la posibilidad de emplear los billetes (que poseen poder liberatorio ilimitado) o los 8 valores circulantes (que poseen poder liberatorio limitado a 50 unidades -desde 50 céntimos en monedas de 1ct hasta 100€ en monedas de 2€-, de acuerdo con el artículo 11 del Reglamento 974/48).

Sin embargo  el BDE me ha hecho una importante aclaración acerca del poder liberatorio de estas monedas y que ha liado un poco la historia de estas monedas:



Las órdenes ministeriales, ORDEN ECO/84/2002, de 10 de enero, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de 12 euros, ORDEN ECO/320/2003, de 10 de febrero, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de 12 euro y ORDEN ECO/3616/2003, de 19 de diciembre, por la que se acuerda la emisión, acuñación y puesta en circulación de monedas de 12 euro, incluían un artículo con el siguiente literal:
“Estas monedas serán admitidas en las cajas públicas del territorio nacional sin limitación, y entre particulares, en territorio nacional hasta 120 euros, cualquiera que sea la cuantía del pago.”



Las monedas de 12€ del año 2002, 2003 y la primera emisión del año 2004 dedicada a la Reina Isabel I de Castilla aparte de ser monedas de curso legal (todas los son) también tenían poder liberatorio con límite de 120€, es decir, en nuestro ejemplo, podríamos, y podemos, utilizarlas para pagar nuestro cuarto y mitad de queso quiera o no quiera el comerciante aceptarla. Mientras no nos pasemos de la cantidad de 120€ estará obligado a aceptar que cancelemos nuestra deuda con ellas. A partir de entonces estas monedas han perdido su poder liberatorio, por lo que no podremos cancelar las deudas con monedas de fecha posterior a la de 12€ de Isabel I de Castilla, sean de 12, 20, o las del año 2012, 30€.




¿Qué dice la UE de esto? He tenido la precaución de contactar con Banco Central Europeo para preguntarles expresamente por la situación económica de España, mejor dicho, por la monetaria, pues la primera es competencia del Ministro D. Luis de Guindos Jurado. En su respuesta me han remitido a lo dicho por el BDE, por lo que no existe la supuesta contradicción entre las disposiciones europeas y la legislación española, la trampa, por así decirlo, está en que otros países algunas de las monedas de colección por ellos emitidas conservan poder liberatorio, tal sería el caso de los 1000€ de oro emitidos por el Gobierno de Francia.









Y para los que hayáis leído todo el texto bien a fondo; sí, es ilegal que un comercio ponga un cartel en el que indique que no nos acepta un billete de 100€, 200€ o 500€ por norma de la casa, los billetes de euro de curso legal son los únicos que poseen un poder liberatorio ilimitado.

Desde aquí mi agradecimiento a ambos organismos, BDE y BCE por responder a todas mis preguntas para dar lugar a este artículo que creo despeja totalmente cualquier duda que pueda haber todavía.

21 enero 2012

El fin del mundo y la sangre de Navarra, Sancho III el Mayor

Según las viejas profecías, interpretadas por las corrientes New Age que tan de moda están en esta época de soledad y ausencia de interacciones sociales físicas, el mundo se acabará este año, 2012; aunque falta afinar mes y día. Es lo que tienen las noticias apocalípticas, de tan vagas que son no sería raro que acertaran, a fin de cuentas, ¿qué significa “acabarse el mundo”?

Mientras esperamos a vivir la definición exacta, vamos a volver la vista atrás a nuestro pasado; parece que de siempre hemos sentido cierta fascinación ante las fechas perfectas, con esto me refiero a lo evocador que suele resultar un cambio de siglo, o, incluso, de milenio, pasó en el 2000 y, aún antes, en el año 1000.

Ya entonces las ideas apocalípticas eran dueñas de la mente de las gentes de la época, y la verdad que no era para menos. Un viejo monje, Beato de Liébana fue el gran culpable de esta histeria, o, mejor dicho, se le hizo culpable por las modernas leyendas, tantas veces erróneas. Escribió Beato en el s. VIII su famosísimo Commentarium in Apocalypsin, una magnífica obra en la que gran parte del hilo conductor es precisamente el Apocalipsis, uno de los textos más místicos que podemos leer en la Biblia. Sostenía Beato que el fin del mundo estaría avecinándose, y sería bueno preparar el corazón de pastores y fieles para el advenimiento del Anticristo. 




En una época en la que leer era una aptitud reservada a los monásticos y ser dueño de un libro estaba reservado a los más pudientes, cuesta creer que las ideas de Beato fueran de dominio rústico, para esas pobres gentes el fin de su mundo era más probable que les llegara en una mala cosecha, en medio de una razzia mora que de los designios de Dios. No podemos olvidar, aunque nos cueste imaginar, que el calendario era algo reservado a la liturgia, a los altos cargos, ¿qué campesino podría siquiera saber que estaba viviendo en el año 1000 si no era porque se le había dicho?

Como siempre dice un amigo, “la mente medieval era estúpida, simple, y aun así nos cuesta ponernos en su piel”, y es cierto, ¿qué sucedió en el cambio de milenio?

La verdad es que Beato en algo tuvo razón, en la llegada del Anticristo, jamás los reinos cristianos de nuestra península se vieron tan al borde de su total desintegración como durante los años de Almanzor, caudillo del Califato de Córdoba e implacable con sus enemigos, sus años en el poder fueron realmente caos y destrucción para la obra de los reyes de León, años difíciles en los que las fronteras se desplazarían hacia el norte, los territorios fronterizos, arrasados, y sus habitantes, pasados a cuchillo o vendidos como esclavos en el mejor de los casos. La profecía parecía cumplirse, en 981 arrasa Zamora, en 985 Barcelona es destruida hasta los cimientos, en 987 Coímbra, símbolo de la Reconquista, es perdida por los cristianos, y, en 997, arrasa Compostela y la catedral construida por Alfonso III en el mayor golpe que pudo dar a la cristiandad. En 999 llegó hasta la misma Pamplona. Su nombre bien pudo despertar el terror de las gentes, ya ni en el norte estaban a salvo.

El papa Silvestre II se irguió hasta el altar mayor. La iglesia estaba a rebosar, y todos se habían arrodillado. El silencio era tan grande que se oía el roce de las mangas blancas del papa al moverse en torno al altar. Y hubo todavía otro ruido. Era un sonido que parecía medir los últimos minutos de los mil años de existencia de La Tierra desde la venida de Cristo. Resonaba en los oídos de los allí presentes como el latido en los oídos de quien tiene fiebre, con un ritmo sonoro, regular, incesante. La puerta de la sacristía estaba abierta, y lo que oían los asistentes era el tictac uniforme e ininterrumpido del gran reloj que colgaba dentro, con un latido por cada segundo que pasaba.
El papa era un hombre de férreo poder de voluntad, tranquilo y concentrado. Probablemente había dejado adrede la puerta abierta de la sacristía, para lograr el mayor efecto en ese gran momento. No se movía ni le temblaban las manos.
Se había dicho la misa de medianoche, y reinó un silencio mortal. Los presentes esperaban… El papa Silvestre no dijo una palabra. Parecía sumergido en la oración, con las manos elevadas al cielo. El reloj seguía su tictac. Un largo suspiro se elevó del pueblo, pero no pasó nada. Como niños con miedo a la oscuridad, todos los que estaban en la iglesia yacían con el rostro en el suelo, y no se atrevían a levantar la mirada. Un sudor de miedo cubría muchas frentes heladas, y las rodillas y los pies perdieron toda sensibilidad. Entonces, de repente, ¡el reloj cesó en su tictac!
Entre los asistentes empezó a formarse en muchas gargantas un grito de terror. Y, muertos de miedo, varios cuerpos cayeron pesadamente en el suelo frío de piedra. Entonces el reloj empezó a dar campanadas. Dio una, dos, tres, cuatro… Dio doce… La duodécima campanada resonó extinguiéndose en ecos, ¡y siguió reinando un silencio de muerte!
Entonces el papa Silvestre se volvió en torno, y con la orgullosa sonrisa de un vencedor, extendió las manos en bendición sobre las cabezas de los que llenaban la iglesia. Y en ese mismo momento todas las campanas de las torres empezaron un alegre y jubiloso repique, y desde la galería del órgano empezó a sonar un coro de gozosas voces, jóvenes y mayores, un poco inseguras al principio, quizá, pero haciéndose más claras y firmes por momentos. Cantaban Te Deum laudamus: “A ti, Dios, te alabamos”.
Todos los presentes unieron sus voces a las del coro. Pero pasó algún tiempo antes de que las espaldas en espasmo pudieran enderezarse, y la gente se recuperara del terrible espectáculo ofrecido por los que se habían muerto de miedo. Terminado de cantar el Te Deum, hombres y mujeres cayeron unos en brazos de otros, riendo y llorando e intercambiándose al beso de la paz. ¡Así terminó el año mil del nacimiento de Jesús!

Frederick H. Martens, en La Historia de la vida humana





Bonita historia aunque difícil que sucediera, en cualquier caso el año 1000 llegó, y con él Almanzor abandonó el mundo y los reinos del norte tuvieron la oportunidad de resurgir de las cenizas dejadas por el musulmán. Eran tiempos para que grandes hombres dirigieran nuestra historia, así lo hicieron unos jóvenes Alfonso V en León y Sancho III en Navarra. Sancho el Mayor, coronado rey de Navarra y conde de Aragón, Sobrarbe y Ribagorza en 1004 concentró en su figura la vieja idea imperial de Hispania, pero su gran mérito sería favorecer la unificación del poder cristiano en una sola dirección, permitiendo su reorganización tras la destrucción sufrida a manos de Almanzor. Durante sus 31 años de reinado tuvo oportunidad de heredar gran parte de condados por derechos de sangre, concretamente, en 1028 su cuñado García Sánchez de Castilla fue asesinado en León adonde se dirigía a esposarse con Sancha, hija de Alfonso V, dado que su mujer era hermana de García, pasó a heredar también el condado de Castilla. La hija de Alfonso V fue entonces prometida a uno de los hijos de Sancho, llevando como dote el condado de Cea, frontera entre el Reino de León y el condado de Castilla. Ese mismo año muere también Alfonso V y su hijo y hermano de Sancha, Bermudo, quien por entonces contaba con 11 años pasa regir el destino del Reino de León, podría parecer el único que estaba fuera del control navarro, pero recordemos que su hermana, Sancha, estaba casada con uno de los hijos del Mayor, Fernando, que en una desgraciada carambola de sucesos será coronado Rey de León.

No es de extrañar que en la documentación de la época Sancho aparezca como Rex Ibericus, y Sancio rege Navarriae Hispaniarum, una figura que fue nexo entre reinos y condados tantas veces enfrentados y bajo la cual, sorprendentemente, apenas hubo enfrentamientos militares entre los territorios cristianos, algo que había llegado a ser tan frecuente en el pasado siglo, llegando incluso a aliarse con los musulmanes para atacar los condados vecinos.


Moneda asignada a Sancho III el Mayor por Heiss, leyenda IMPERATOR y acuñada en "Naiara" (Nájera) y expuesta en el MAN; actualmente se asigna a un reinado posterior.


Desde luego, el nuevo milenio no pintaba mal con reyes así, desgraciadamente a la muerte de Sancho III en 1035 los enfrentamientos volvieron a sucederse, pero el mapa había cambiado para todos, eran más fuertes, estaban mejor organizados, la nobleza había perdido su fuerza y los musulmanes estaban divididos en numerosas Taifas; el nuevo milenio traía aires de guerra, sí, pero el fin del mundo estaba un poco más lejos gracias a Sancho III.

12 enero 2012

2€ Guimarães Capital de la Cultura Europea

Ya el año pasado elaboramos una entrada sobre el motivo de acuñación de la moneda de 2€ conmemorativa de Fernão Mendes Pinto, lo mismo volveremos a hacer en la nueva emisión que la INCM realizará durante el mes de junio, siempre que no haya cambios de última hora, esta vez dedicada a la ciudad de Guimarães. 



Creo que Portugal es uno de los países que acuñan euros más orgullosos de su historia, desde sus 8 valores circulantes, pasando por las emisiones de colección, siempre te encuentras con una moneda que busca conmemorar alguno de los eventos sucedidos en sus 875 años de historia como nación, lo hicieron durante la existencia del escudo portugués y lo siguen haciendo ahora. No todo son buenas noticias, aprovechando la ganancia que resulta de emitir un volumen reducido de monedas de 2€ conmemorativas del año pasado, vuelven a repetir la estrategia, favoreciendo la especulación que rodea el sector de los euros de una forma que yo creo ya es crónica, pues pocos países hay ya que no busquen aprovecharse de esos coleccionistas. Para todos vosotros, os recomiendo el magnífico blog de Numismática Visual, donde encontrareis las últimas noticias sobre euros en primicia, grupos de compra y toda la información y consejos que necesitéis sobre el coleccionismo de euros. Nosotros, en la entrada de hoy, nos dedicaremos a una visión, como ya sabéis, más histórica.

El título de “Ciudad de la Cultura” es una iniciativa que llevó a cabo la Unión Europea en 1985, con la finalidad de dar a conocer cada año una ciudad entre todos los países que formamos parte de ella; tras una serie de reformas, el evento se conoce con el nombre de “Capital Europea de la Cultura” y durante este año 2012 Guimarães compartirá este nombramiento con la ciudad eslovena de Maribor.

Ciertamente si hay una ciudad portuguesa que merezca este apelativo, es Guimarães, pues es en ella donde el imaginario nacional sitúa el origen del nacimiento de Portugal como Reino. Era el año 1087 cuando un noble borgoñés llegó con su hermano a la corte leonesa de Alfonso VI, muy pronto llegaron a ser cercanos al rey, quien les cedió la mano de sus hijas y la división de la levantisca Galicia, la cual dividió en dos condados, para Raimundo y Urraca las tierras situadas al norte del río Miño, mientras que Enrique y Teresa recibirían el condado de Portucalense.

A pesar de esta división efectiva en dos condados, la situación continuó siendo igual de tensa que en los siglos anteriores, el sentimiento nacionalista aparecería ahora, uno de los principales instigadores sería el arzobispo Diego Xelmírez, quien apoyó la candidatura del nieto de Alfonso VI e hijo de Raimundo de Borgoña y Urraca como rey independiente de León. En el sur la situación era muy parecida, el conde Enrique situara la Corte en la villa de Guimarães y muy pronto se aprovechó de la crisis sucesoria acaecida a las muertes de su suegro Alfonso VI y de su hermano Raimundo, con Urraca rebelándose contra las intenciones conquistadoras de su segundo marido, Alfonso I El Batallador. No perdió el tiempo Enrique en declarar también la independencia del condado portucalense, en clara similitud a las intenciones de Xelmírez.

El hecho de que Portugal lograra la independencia y Galicia no se puede ver como un hecho fortuito, realmente. Alfonso Raimúndez había sido coronado rey de Galicia, y su primo Alfonso Enríques continuara con el intento independista de su padre y enfrentándose en el camino contra su propia madre. En el inicio la suerte sonrió a Alfonso Raimúndez, y por ende, a Galicia, al contar con un fuerte apoyo de la mano de Diego Xelmírez y de Compostela, participando activamente en los enfrentamientos de su madre contra El Batallador y llegando a ser reconocido como el sucesor oficial de la Reina Urraca en recompensa a este apoyo. Este éxito se volvió en contra de los intereses independistas gallegos, al atar el destino de su rey Alfonso a la corona de León, nuevamente.

Su primo, en cambio, tuvo que conseguir los apoyos suficientes para conseguir el poder que ostentaba su madre, situaciones muy similares pero Alfonso Enríques no contaba con un apoyo tan sólido como era la figura del arzobispo compostelano. El rey gallego aprovechó la situación para intentar controlar el condado, cercando la capital, Guimarães, en 1127. Tras una declaración de lealtad por parte de los portugueses, retira las tropas sin conquistar la ciudad, será el comienzo de una tirante relación con su primo en la que ninguno de los dos reconocería los actos del otro.

En 1128 la villa volvió a sufrir los destrozos de la guerra en la batalla de San Mamed entre la facción de Alfonso Enríques y las de su madre Teresa de León, la victoria fue indiscutible para el joven conde, quien buscó el reconocimiento oficial de Portugal como nuevo reino a manos de la Santa Sede, en 1139 se proclama rey, en 1140 firma como “Ego Adefonsus Portugalensium Rex”, en 1143 su primo Alfonso VII de León reconoce finalmente su soberanía y, finalmente, en 1179 el Papa reconocería a Portugal como reino independiente de León. 

Guimarães es, por tanto, el comienzo de Portugal, y no es de extrañar que sea la historia de la fundación el motivo elegido para la moneda de este año, una figura modernista de Afonso Enríques a manos del artista José de Guimarães, rodeada del escudo portugués y el logo de Guimarães Capital Europea de la Cultura, al fondo, el castillo de Guimarães, escenario de la batalla de San Mamed. Un detalle muy importante es la propia figura del diseñador de la moneda, nacido en la misma ciudad conmemorada, de José de Guimarães podemos leer esta breve biografía suya:

Nacido en 1939, se formó como Ingeniero militar para terminar su formación como artista en las ramas de pintura y grabado. Vivió siete años en la antigua colonia portuguesa de Angola (1967-74), en donde aprendió el arte propio de la región. A su vuelta a Portugal fue becario de la Fundación Calouste Gulbekian, organizando varias exposiciones a nivel internacional con gran éxito y recibiendo numerosos galardones por sus obras. La oportunidad de diseñar esta moneda conmemorativa es una combinación perfecta entre su última creación artística y reconocimiento imperecedero  a la vez.




No es, desde luego, la única moneda que acuñará Portugal con este motivo, pues para noviembre de este mismo año se espera la emisión de una moneda de 2.5€ en cuproníquel y en plata en la que se representa el mapa del Centro Histórico de Guimarães, declarado Patrimonio Mundial por la UNESCO. Recordemos que el origen de esta ciudad es muy anterior al s. XII, al ser fundada por el noble Vimara Pérez, caudillo gallego enviado por Alfonso III El Magno a la conquista del valle del Duero y que repoblaría la vieja ciudad de Porto, fundando en el centro de la región un pequeño burgo con su propio nombre, Vimaranes, que pronto derivaría a la actual Guimarães. Curiosamente, en Vimaranes estuvo situado el centro administrativo del condado de Portucale y desde el cual otro noble galaico, Hermenegildo Gutiérrez, continuaría la reconquista hasta Coimbra, donde fundaría el condado Coimbriguense. Las dos casas nobiliarias vivieron intentando sobreponerse a la otra, aunque será la línea de Vimara quien ostente el poder y la que desarrollaría el sentimiento independista, acto que llevó a cabo finalmente Alfonso I de Portugal gracias a la decisión política de su abuelo. Si nos perdemos por ella disfrutaremos de los contrastes que ofrece una pequeña y joven ciudad universitaria con una vieja historia escrita en las piedras de su casco viejo.

Terminamos aquí la entrada de hoy con este video promocional que personalmente me gusta mucho y me gustaría compartir con todos vosotros, hasta la próxima entrada:

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