04 junio 2011

De dineros, óbolos y meajas

Hace un mes tuve la ocasión de leer en OMNI una buena discusión entre unos grandes foreros (FÍBULA, Moinante y Emma) sobre una pequeñita moneda de finales del reinado de Alfonso X y en el momento en que su hijo Sancho IV tenía cada vez más influencia entre sus súbditos.
                                                 
Este debate es uno de los mejores ejemplos que tengo para mostrar la enorme dificultad que supone la clasificación de la moneda medieval leonesa y castellana por su escasez de registros históricos escritos y la enorme variedad de diseños; a diferencia de los numismas de la Corona de Aragón, del Reino de Navarra y del Reino de Portugal que se encuentran muy catalogados y estudiados, la Corona de Castilla se encuentra aún hoy en día con muchas incógnitas, misterios que gracias a investigadores numismáticos y a coleccionistas experimentados poco a poco se van aclarando.

Que el origen del vocablo dinero es de la antigua moneda romana denario no es ninguna novedad. De lo poco que sé sobre moneda clásica es que estaba acuñada en plata y comenzó valiendo 10 ases. Como siempre sucede, desde su origen fue continuamente devaluando su liga para ser un vellón con una proporción de plata cada vez menor. Con la Reforma Carolingia del sistema monetario, ya una vez caído el Imperio Romano y en plena Alta Edad Media, los dineros serían la moneda básica (que no la moneda de cuenta) y más ampliamente usada por todos los territorios europeos. Denier, Diñeiro, Dinaro, Denarų, Dinar, Dinero o Dinheiro son voces comunes y todas ellas hacen mención a una moneda que se utilizaba a lo largo de todo el continente como hace hoy nuestro euro (si me permitís la analogía), aunque con un diseño y equivalencias muy variables entre los distintos territorios feudales.

Dinero de Siena, Francia

Dinero de Alfonso II de Aragón

A pesar de la constante devaluación que fue sufriendo el dinero en el día a día medieval era una moneda de valor en algunos pagos diarios, era necesario fraccionar su valor y cada territorio lo hizo de una manera propia. León y Castilla mantuvieron diferentes sistemas monetarios incluso varios reinados depués de haberse unido definitivamente con Fernando III, en ambos territorios se empleaba la meaja como fracción del dinero y que normalmente  aproximadamente la sexta parte de plata respecto a su dinero correspondiente, no son por tanto, la mitad de un dinero como pensamos muchas veces de una forma intuitiva pero contaminada por nuestro sistema decimal. Mucha gente conoce a estas piezas con otro nombre más famoso pero irreal para estas monedas, hablamos del óbolo. Los óbolos propiamente dichos fueron una  antigua moneda fraccionaria griega, donde seis equivalían a un dracma, la paridad 6:1, curiosamente, coincide de nuevo en la Edad Media; quizás en Francia y Aragón se puso utilizaba este nombre por ser el de una moneda utilizada en tiempos pretéritos que tenía la misma equivalencia con su unidad, o a la viceversa.... Auqnue el nombre de óbolo se extendió a la numismática castellana en una época reciente al ser peor conocida que la aragonesa y francesa actualmente para los reinos del occidente peninsular se recomienda el uso de la palabra meaja.

Meaja de Alfonso VII, leyenda IMPERATOR, ceca de León
Los intentos de Alfonso, hijo de Fernando III de unificar y mejorar la moneda del reino provocó mucho descontento a lo largo de su reinado. Por esta época se emitió una nueva moneda con un nombre que ha sido motivo de fuertes debates, la pujesa. Esta palabra es utilizada en los documentos de la época y tiene también origen francés, lo que demuestra la enorme importancia que tenía la economía y moneda franca sobre los territorios de la futura España. La pujesa, según Antonio Roma, principal defensor de esta tesis, fue una moneda de ley muy pobre de la que los habitantes de Molinaseca se quejaron en 2812 al Infante Sancho, futuro Sancho IV, para forzar su retirada de la circulación. Su contenido en plata era de un 10%, valor metalógrafico similar al de los famosos dineros de las seis líneas prietos que había mandado acuñar el mismo Alfonso X a mediados de su reinado entre 1260 y 1270 y que fueron motivo de muy fuertes críticas en su momento..

Pujesa, moneda acuñada a finales del reinado de Alfonso X El Sabio. Ceca venera de A Coruña

Aunque yo personalmente apoyo la tesis de Roma sobre la moneda pujesa por lo convincente y datos que aporta el debate sigue abierto; la moneda castellanoleonesa dista de estar perfectamente clasificada pero hay que recordar, eso sí, que aunque todos apuntemos siempre el tamaño y peso de la pieza, el contenido en plata es aún más importante, lástima que la mayoría no podemos permitirnos tener un aparato de EDX en nuestra casa al lado de la balanza para analizar nuestras colecciones…

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Tras la polémica de los comerciantes/profesionales numismáticos,que de todo debemos hablar e intercambiar opiniones ya que en este grupo también hay de todo,retomas el tema de la moneda mediaval con esta interesante entrada.Desconocía las denominaciones meaja y pujesa en la moneda castellano-leonesa,aunque si me sonaban en la numismática catalana y aragonesa.Hasta otra.Veradia.

Rubén López-Cortés dijo...

No es la línea principal el discutir sobre el comercio numismático, para eso tenemos otros blogs más especializados en el tema; pero pensé que el reportaje bien merecía una entrada.

En mi caso fue al contrario, conocí mucho antes la denominación meaja que la francocatalana óbolo. Con respecto a la pujesa, una pequeña moneda especial que, bien o mal denominada, nos recuerda la dificultad de conocer el numerario medieval.

Hasta otra Veradia

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