22 marzo 2011

1 rubia, la peseta de Negrín

Si tuviera que escoger un periodo numismático del pasado siglo XX me quedaría sin duda con el perteneciente a la II República; a muchos les puede chocar y argumentarán que no hay comparación con la belleza de los oros, pesetas y duros del centenario, incluso me dirán que, puestos a elegir simbología republicana por qué no fijarme en las piezas del Sexenio Revolucionario. Y tienen toda la razón, todo ese compendio numismático del llamado Centenario es un nostálgico heredero directo del prestigio de la moneda española en el mercado internacional. 

Unos pocos seguramente entiendan mi preferencia por unas monedas de materiales pobres, inmersas en la transición desde el valor intrínseco al fiduciario, con diseños flojos y toscamente elaborados que dieron lugar a un sinfín de variantes. Pero estas monedas, que circularon apenas 7 años contienen una carga histórica como pocas. Para la entrada de hoy escogeré una de las más sencillas pero cuyo nombre ha quedado en el imaginario popular hasta hoy: la rubia.

La rubia o peseta de Negrín (por Juan Negrín, presidente de la II República con el que se acuñó) fue una pieza con la que se buscó sustituir el acaparamiento de la peseta de plata del 33 e intentar subsanar la falta tremenda de circulante de valor menor a las 25 pesetas en billete. Fue acuñada de manera más bien improvisada en la factoría C de Castellón, en idéntico módulo y peso que su rica hermana (23mm, 5g), pero en material más pobre como el latón, lo que le daba un tono dorado; aunque se conocen piezas de níquel, éstas son pruebas rarísimas y caras. 




Los troqueles ya habían sido elaborados anteriormente en Madrid junto los de unos 50 céntimos que finalmente no fueron empleados. En el anverso presentaba el busto de una mujer, alegoría de la matrona Hispania,  con los cabellos sueltos, mientras que en su reverso, a la derecha del valor, presentaba el dibujo de una vid. Por su color y diseño pronto se hizo muy famosa recibiendo el apelativo de rubia y de la que se decía que era la perdición del hombre, pues era dinero, vino y una mujer rubia.



¿No habéis notado nada raro en la imagen anterior? Seguramente la volváis a mirar más fijamente y os fijéis en que aparece la leyenda Republique Française. No, no es un error, curiosamente en 1950 Francia acuñó en una aleación de bronce-aluminio monedas de 20 y 50 francos con un anverso prácticamente idéntico al realizado por España 13 años antes; ¿casualidad? Aunque se podría alegar que es Marianne, quien ya apareció desde todos los ángulos posibles en las monedas francesas yo creo que no fue simple azar; la leyenda está situada en curva del lado izquierdo, de igual manera y el campo está rodeado de una grafila de rectas discontinuas muy particular que solamente he visto en nuestra rubia con anterioridad.




Si conocemos que, aunque durante la guerra Francia se declaró neutral e impidió el paso de los exiliados republicanos por sus fronteras, tras finalizar la II Guerra Mundial y, gracias al apoyo de México, fue favorable a aislar el régimen franquista internacionalmente y reconocer como legítimo al Gobierno Republicano en el exilio; permitiéndole situar su sede en territorio francés en 1946, hasta que en 1951 dejó de tener una presencia internacional relevante, disolviéndose definitivamente en 1977, no podríamos preguntarnos...

¿Una forma de ridiculizar a Franco por sus amenazas imperialistas en Marruecos y sus pasadas relaciones con la Francia de Vichy? ¿Un intento sutil por parte de Francia de homenajear a la República Española y disculparse por no haberla apoyado durante la Guerra Civil?

6 comentarios:

numismatico dijo...

Muy buena entrada, no conocía esa moneda francesa.

Un apunte extra es que "la rubia" simboliza tres de las grandes tentaciones del hombre: la mujer, el dinero y el vino ;)

Anónimo dijo...

Hola Ruben.No había reparado en la similitud de la moneda francesa que señalas y la peseta de 1937,pero es significativa,desde mi punto de vista.No obstante,la II República elaboró una serie de proyectos para crear un nuevo circulante bastante amplio, que incluía monedas de 5,10,25,y 50 céntimos, sólo unas pocas de ellas llegaron a emitirse.Son piezas bastante atractivas y las podemos ver en catálogos de subastas (colecciones Hispania o Laureano Figueroa)o de autores como Aledón. Un saludo.Veradia

Rubén López-Cortés dijo...

La moneda francesa no es mi fuerte pero cuando la descubrí me quedé bastante sorprendido, y también me resultó bastante significativo el parecido entre ambas monedas.
Lástima que muchos de los proyectos de la II República se quedaron en proyectos, porque ambas subastas que mencionas contenían ensayos realmente preciosos y detallistas que el Estado Español no consiguió superar, bajo mi punto de vista, aunque sí exaltar la historia de España.

Un saludo

Anónimo dijo...

Increible lo de la moneda francesa no tenía ni idea la verdad, si que es curiosa.

Por cierto, aparte de la rubia también es ``la deseada´´ yo la he escuchado así como comentan en el primer comentario: lo que desean los hombres, rubia, dinero, vino.

un saludo, ketito(foro imperio numismatico)

Rubén López-Cortés dijo...

Yo cuando la descubrí me quedé con la boca abierta... son realmente similares.

No conocía que le llamaran la deseada, aunque es bastante lógico; la verdad es que tenemos muchísimos motes para nuestra numismática del Centenario.

Anónimo dijo...

poseo una moneda de este país pero me resulta difícil identificar a que año corresponde o si por el contrario es una moneda de colección o en el peor de lo casos una falsificación, quien me podría ayudar. Gracias.
rrivera7@hotmail.es

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