02 marzo 2011

El nuevo circulante del Estado Español (I)

 “Toda guerra comienza con la emisión de papel moneda.”


Esta frase creo que es perfectamente válida para cualquier conflicto bélico moderno y desde luego la Guerra Civil no fue una excepción a ella. El circulante de la zona nacional comenzó aprovechando las emisiones en billetes preexistentes, obligando a revalidarlos por un mecanismo de estampillado en las sucursales que resultó ser bastante problemático debido a que los sellos en seco se borraban al poco tiempo por el uso, y los húmedos fueron desaconsejados desde el principio por el Banco de España.

Ante estos problemas y la escasez de reservas, que se encontraban recaudadas en Madrid, el Consejo de Burgos acordó en octubre de 1936 realizar una serie de gestiones con dos casas inglesas Bradbury Wilkinson y Thomas de la Rue a las que España ya había hecho encargos años atrás. Al haberse comprometido ambas con el bando republicano finalmente se escogió a Giesecke y Devrient, de Leipzig, fabricando billetes de 1000, 500, 100, 50 y 25 pesetas, ampliando el contrato en mayo de 1938 con una segunda serie. 

Aunque la inflación era muchísimo menor que la que afectaba a la República era necesario emitir valores menores de 25 pesetas; por lo que, ya elegido Franco como cabeza del Movimiento, la Junta Técnica del Estado encargó la realización de dos billetes de 5 y 10 pesetas en 1937 a la casa Portabella, Zaragoza. Aunque estos billetes debían estar respaldados por el mismo monto de monedas de plata la realidad fue que se emitieron muchos más de los que plata era recaudada.

 
Un año más tarde, en 1938, se autorizó mediante Decreto la realización de la primera moneda de simbología franquista con un valor de 25 céntimos y diseños de Sanchez Toda y Víctor Villanueva y que, dada la penuria existente tuvo que ser realizada en Austria por la empresa Berndorfer Metallwerenfabrik. Circuló hasta 1951, año en que el níquel sufrió tal espectacular subida en su precio que se hizo imposible seguir manteniéndola debido a que tenía mucho más valor intrínseco que facial y la gente las acaparaba para su posterior venta como metal.



Estando la contienda prácticamente decidida, el 20 de enero de 1939 se aprobó una ley con la que se privó de curso legal y se mandó recoger toda la moneda de plata acuñada en los periodos anteriores, permaneciendo solamente los 25 céntimos de cuproníquel de 1925 y 1927 por ser considerada la Dictadura de Primo de Rivera un periodo de gobierno referente por Franco y sus adláteres

A la anterior Ley se sumó la Orden del 29 de octubre de 1941 con la que se recogía el fraccionario de cobre y ser sustituido por monedas de 5 y 10 céntimos de aluminio. Ambas monedas presentaban en su anverso un jinete ibérico portando una lanza, un homenaje a la Historia de España copiando un diseño de las monedas prerromanas de 2000 años antes.


 

No fue realmente hasta 1944, con dos leyes  del 18 de marzo y 5 de septiembre con las que se autorizó la el primer intento de desarrollar un nuevo sistema monetario oficial con los valores de 0.5, 1 y 2.5 pesetas. Para ello el departamento técnico de la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre había elegido la moneda de 1 dinar de Yugoslavia de cuproaluminio. Solamente la moneda de 1 peseta, conocida popularmente como “la del uno”, llegó a la circulación, existiendo solamente algunas pruebas de las 2.5 pesetas y ninguna, mientras que para los 50 céntimos no llegaron ni a moldear los troqueles debido a las dificultades de importar los metales necesarios desde los países afectados por la II Guerra Mundial.




No fue hasta 1947, con la Ley de Sucesión, cuando se proclamó España como una "Monarquía católica, social y representativa", siendo Franco el Jefe de Estado vitalicio (para mí fue una forma imaginativa de contentar a unos y otros, aunque de esta lectura solamente se deduce que Franco era el nuevo monarca, aunque nunca se le llamara así). A partir de entonces, y hasta su muerte, todas las monedas contendrían la efigie del dictador y la leyenda "Francisco Franco caudillo de España por la G. de Dios".

4 comentarios:

numismatico dijo...

Muy buena entrada, me ha encantado :)

Rubén López-Cortés dijo...

Muchas gracias Adolfo, sabiendo que eres un verdadero fan del Centenario y Estado Español me doy por contento con que te encante :)

Anónimo dijo...

Desde luego no se puede decir más en menos espacio.Un buen resumen del inicio de las acuñaciones franquistas.Espero la segunda parte.
Veradia

Rubén López-Cortés dijo...

Muchas gracias Veradia.

Me vas a disculpar que la próxima entrada no esté dedicada a la segunda parte de las acuñaciones franquistas, pero tranquilo que está casi lista para salir después de la entrada de mañana.

Y espero que también te guste.

Un saludo

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