24 septiembre 2011

La maldición de la Casa de Bragança

En 1640 Portugal se rebeló contra la Corona Española, en ese momento ostentada por Felipe IV, y pasó a ser de nuevo un Reino independiente. D. João IV, Duque de la Casa de Bragança, jugó un papel muy relevante en la rebelión portuguesa para finalmente, ser coronado rey, el primero de la cuarta y última dinastía portuguesa.
4 cruzados de D. João IV

En 1653 muere el primogénito de D. João con apenas 19 años, cayendo la Corona en su hermano, quien reinaría como D. Afonso VI desde 1656 hasta 1683.
400 reis (Cruzado Novo) de D. Afonso VI

Muerto D. Afonso VI sin hijos varones, recae la corona sobre su hermano D. Pedro II, quien reinaría hasta 1706.
4000 reis de D. Pedro II

En pleno reinado de D. Pedro II, en 1688, muere su primogénito D. João con apenas semanas de vida. Sería su siguiente hijo, con el nombre de D. João V, quien gobernara el país desde 1706 hasta su muerte en 1750.
Dobra de ouro de D. João V

En 1712 D. João V tiene a su primer hijo, al que llamaría Pedro; desgraciadamente moriría dos años después, dejando la corona en manos de su hermano José I, quien reinaría hasta 1777. Este rey solamente tendría cuatro hijas, siendo la mayor, María Francisca, la que heredaría el trono a su muerte, siendo conocida como D. María I hasta 1816.
400 reis (Cruzado Novo) de D. José I

Peça de ouro de D. María I, velo de viúda
En 1760 D. María se casa con su tío D. Pedro para perpetuar la dinastía de los Bragança. El matrimonio tiene un hijo al año siguiente, quien actuaría como regente tras la locura en la que cayó su madre. No llegó sin embargo a ser rey, pues murió en 1788. Sería D. João VI, su hermano pequeño, quien subiera al trono a la muerte de D. María I.
40 reis (Pataco) de D. João VI

D. João VI reina durante 10 años; en 1801 su primogénito muere a los 6 años, dejando el trono en manos de su hermano más pequeño, D. Pedro IV y I de Brasil.
3750 reis (Meia Peça) de D. Pedro IV y I de Brasil

En 1820 el primogénito de D. Pedro IV y I de Portugal muere, dejando la corona portuguesa en manos de su hermana D. María II y la brasileña para su hermano D. Pedro II.
400 reis (Cruzado Novo) de D. María II

2000 reis de Pedro II de Portugal; imagen cortesía de Jfialho

Durante el reinado de D. María II hubo un continuo periodo de regencia y sucesiones entre su tío y primer marido D. Miguel I y su segundo esposo D. Fernando II. Fueron unos años caóticos en los que la Guerra Civil Portuguesa fue inevitable. Finalmente, en 1853, a la muerte de D. María II, su hijo primogénito D. Pedro V accede al trono, aunque muere con 24 años en 1861, víctima de una fiebre tifoidea. Será su hermano menor D. Luis I, siguiente en la línea de sucesión, quien acceda al trono.
100 reis (Tostão) de D. Pedro V
V reis de D. Luiz I

D. Luis I es rey hasta 1889, año en el que muere y pasa la corona a manos de su hijo D. Carlos I. En 1908, un atentado contra D. Carlos I y su primogénito D. Luis Filipe, que a la sazón contaba con 21 años, acaba con la vida de ambos. Aunque el hijo segundo de D. Carlos acceda al trono, en 1910 un Golpe de Estado definitivo proclama la I República y acaba con la monarquía.
200 reis (Doble Tostão) conmemorativos del 400 aniversario del Descubrimiento de las Indias de D. Carlos I
1000 reis conmemorativos del Centenario de la Guerra Peninsular de D. Manuel II

Si exceptuamos los reinados de D. Pedro V y su sobrino D. Carlos I, tenemos que durante unos 240 años de los 270 que la 4º Dinastía estuvo en el poder ningún primogénito llegó a reinar; ¿qué sucedió para darse semejante infortunio?

Todo comenzó durante el reinado del primer rey de la dinastía, D. João IV, quien al parecer sacó a patadas a un fraile franciscano por haberle implorado una limosma. El fraile, ofuscado, le conjuró que ningún primogénito varón de los Bragaça llegaría a ver jamás el trono.




Leyenda apócrifa o no, la realidad es que la maldición del fraile se cumplió hasta el final de la monarquía en Portugal a pesar de los intentos de D. João VI y sus sucesores por aplacarla peregrinando a los conventos franciscanos de Lisboa y Rio de Janeiro. Anda que los pequeños infantes habrían de crecer despreocupados y felices con semejantes antecedentes familiares…

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Curiosa leyenda!!! muy interesante!!! y de las imágenes que acompañan la entrada....pufffff....yo sólo quiero una, nada más, con una me llega!!! a poder ser la segunda,jejejeje!!!

Pablo

Rubén López-Cortés dijo...

Ya te digo!! Vaya casualidad de la vida!!

Anda que no tienes buen gusto ni nada!! ;) si quieres te la envío... la foto :P

Anónimo dijo...

Una historia impresionante y fascinante.La de quebraderos de cabeza que hubo de ocasionar a aquellos reyes de Portugal.Bonita selección de monedas.Saludos. Veradia.

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